Cosas que hacer cuando estás en paro (3): Estudiar en la UNED

En 2012 decidí retomar Filología hispánica (ahora Grado en lengua y literatura españolas) y, dado el profundo compromiso de nuestra sociedad con la conciliación laboral, familiar y académica —nunca se sabe cuándo se revelará un empleo incompatible con toda actividad humana—, la única opción realista era la educación a distancia. Ya hablé una vez de este tema y, desgraciadamente, se han confirmado mis temores de entonces. Pero aquí sigo, un curso más, y espero que el post sirva de orientación para los muchos que han decidido matricularse, ahora que vamos entendiendo que esto no se acaba y necesitamos un plan B.
Ha quedado un artículo larguísimo, así que os dejo un pequeño índice:
  1. Por qué la universidad
  2. Por qué la UNED
  3. ¿Es más difícil?
  4. Cómo funciona
  5. Centros asociados
  6. Tutores presenciales y virtuales
  7. Tutorías on-line o webconferencias
  8. Campus virtual
  9. Pruebas de evaluación continua
  10. Exámenes
  11. Libros y otro material de estudio
  12. Admisión, matrícula y traslado de expediente.
  13. Becas
  14. Enlaces

Por qué la universidad (tocho de opinión personal un tanto innecesario)

Voy a centrarme aquí en los estudios oficiales, pensando sobre todo en el mundo laboral, aunque existen otras formas de aprendizaje mucho más asequibles y menos estresantes que comentaré en otra ocasión.
Uno debería tener claro que no es lo mismo sacarte la carrera con 18 años, apoyo familiar, bachillerato reciente y sin otra urgencia económica fuera de pagar los propios estudios, que hacerlo ya independiente, parado, con hijos y sin haber tocado un libro en dios sabe cuánto tiempo. Estudiar a tiempo parcial, única opción factible cuando la disponibilidad es limitada o incierta, implica como mínimo ocho años —piensa en ello por un momento: ocho años, ocho— de estudio diario, sacrificios personales y dinero a fondo perdido. Pero es que además el sistema no apoya las necesidades específicas de los adultos más allá de la ESO y el Bachillerato. Si no cumples el perfil eres un intruso no contemplado en sus planes educativos.
Tenemos los famosos "cursillos del paro", que en teoría cubren habilidades demandadas por el mercado laboral y aquí la Consejería intenta darles cierta respetabilidad a golpe de listar competencias profesionales en el BOC, equiparados a no se sabe muy bien qué cualificaciones. En la práctica son pseudo ciclos para pobres, donde aprender, por ejemplo, mecanografía, va unido a 500 horas de "operaciones auxiliares de servicios administrativos y generales" (nombre real), impartido simultáneamente con otros cincuenta cursos igualmente genéricos, durante el mismo periodo del año y con enormes diferencias de nivel entre alumnos; cientos de horas cuya utilidad depende del grupo y la buena voluntad del profesor autónomo de turno. El alumno, naturalmente, no conocerá SAP ni nada que se le parezca —ya puede darse con un canto en los dientes si tiene un excel pirata— porque esas cosas cuestan dinero y las academias, a cuya mayor gloria nace este sistema, tienen sus principios y por ahí sí que no pasan.
Mejor cursar un ciclo profesional de verdad: se integran en la educación reglada, son específicos, más baratos, breves y, probablemente, menos exigentes que la universidad. No voy a entrar en el precio de las matrículas, la dificultad de conseguir plaza, la alarmante carencia de medios materiales o que muchos profesores no hayan trabajado jamás en aquello que enseñan, porque el problema vuelve a reducirse a una cuestión de horarios. Al menos en mi provincia solo hay dos ciclos para adultos con opción semipresencial o turno de noche, uno de administración y finanzas y otro de informática; es decir, competir con ADE, empresariales, informática y teleco. Oirás a muchos licenciados decir que su carrera fue una pérdida de tiempo, que ojalá hubieran empezado a trabajar antes, que cobran poco, no están de lo suyo o tuvieron que emigrar... y, desde su perspectiva quizás tengan razón, pero a veces olvidamos que su sobrecualificación es también la del resto, obligado a pelear por las sobras mientras un ejército de becarios ocupa los puestos de titulaciones medias y básicas en España y parte del extranjero. Si tienes muy claro que vas a poder ir los dos próximos cursos, quizás sean mejor opción; pero mucho me temo que se ha desplazado a los ciclos el problema que ya hubo con la universidad.
La realidad es que no hay trabajo para todos, nunca lo ha habido. Sinceramente, veo poco futuro independientemente de lo que estudies; vivimos como Alicia a través del espejo, obligados a correr solo para permanecer en el mismo sitio. Siempre quise hacer esta carrera, pero cada vez que lo intentaba surgían problemas o caminos más prometedores que atender. Empecé con 17, igual que la autoescuela, porque se supone que era lo que debía hacer. Trabajé en lo que pude. Compré un piso en plena burbuja y lo vendí cuando ya no podía con la hipoteca. Me lancé a unas oposiciones y tiré la toalla. Cualquiera de estas opciones podría haber salido bien y hoy estaría aquí pontificando sobre sus maravillas; pero no lo hicieron y ya son doce años haciendo el canelo por una mejora que no llega. Un título no cambia nada mágicamente, pero es una etapa que cerrar y también un nuevo camino. Tal vez no valga para todo el mundo, pero a mí me basta y, si voy a joderla otra vez, que al menos sea haciendo algo interesante.
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Por qué la UNED

Porque no hay alternativas, así de triste. Es la única universidad pública española dedicada desde su creación a la enseñanza no presencial, lo que implica una matrícula sujeta a precios públicos más asequibles, que pueden ser cubiertos por una beca (las privadas son directamente inasumibles, incluso becado). Además, tras cuarenta años de existencia está muy extendida, lo que tiene sus cosas buenas (experiencia docente, presencia en todo el país) y no tanto (más de 250.000 alumnos). En otras universidades públicas, como la ULPGC , también tienen algunas carreras en modalidad semipresencial, pero unos costes más elevados, desconozco cómo será en otras ciudades.
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¿Es más difícil?

La pregunta del millón. Oirás de todo. Hay gente que simultanea dos carreras, una presencial y otra a distancia, y todavía se meten en una tercera cuando acaban. Yo cuando leo esas cosas siento que debo tener demasiada vida social o ser deficiente mental, pues no me considero mala estudiante y sacar nota este año me ha requerido estudiar, de media, al menos una hora diaria por asignatura, incluyendo fines de semana y festivos. No conozco ni he leído por la red a ningún estudiante de la UNED que haya pasado por la misma carrera presencial y diga que la UNED es más fácil. Esto puede ser una percepción subjetiva derivada de que el estudiante a distancia, por lo general, tiene menos tiempo libre o lleva mucho sin hincar codos; por la parte que he vivido, es más difícil; tanto en contenidos como psicológicamente. Si tienes tiempo y medios para ir a la presencial, hazlo; si puedes irte de intercambio, hazlo; móntate un grupo y apúntate a todos los saraos universitarios oficiales; preséntate como delegado de alumnos. No se trata solo de llevarte un buen recuerdo para los años futuros; la parte social de la universidad (que va desde las cervezas con los compañeros a esa pequeña red de contactos que empieza a tejerse en las aulas, concursos, proyectos y eventos relacionados con tu futura profesión) es uno de los elementos más importante de los estudios. Porque es ahí, y no en los libros, donde se crea la pomada.
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Cómo funciona

Aunque ofrece sus servicios en varios países, la gestión y docencia de la UNED se concentra en Madrid. Allí se encuentra su sede oficial, el rectorado, la administración, los docentes y las facultades, una impresionante infraestructura que no quiero ni pensar cuántas matrículas habrá costado. Como curiosidad o cotilleo político, su recientemente elegido rector es Alejandro Tiana, pedagogo y Secretario General en el Ministerio de Educación durante la segunda legislatura de ZP.
Cada asignatura, generalmente semestral, tiene un equipo docente formado por uno o varios profesores en esta sede central, y ellos son quienes elaboran el proyecto docente, corrigen los exámenes, etc. Tienen un tiempo semanal de atención presencial y telefónica al estudiante y también gestionan la plataforma habilitada para el seguimiento de la materia, donde contestan dudas, suben documentación, cuelgan las pruebas y publican las novedades.
La guía de la asignatura es un documento que debe conocerse bien y consultarse con frecuencia; contiene información sobre contextualización, objetivos, bibliografía, pruebas de evaluación continua, características del examen, forma de valoración y profesorado. Se divide en dos partes: la Guía I, más genérica, accesible públicamente desde el listado de asignaturas de cada carrera, y la Guía II, que puedes descargar desde el campus virtual una vez matriculado, con orientaciones sobre los contenidos y la planificación del estudio.
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Centros asociados

Son una especie de subsedes locales que ofrecen recursos físicos de apoyo: secretaría, registro administrativo, orientación, sala de ordenadores, tutorías, laboratorios de prácticas, librería, biblioteca y aulas de examen. Hay uno en todas las capitales de provincia, en bastantes poblaciones secundarias y en ciudades de Europa, América y África. Algunos lugares tienen centros solo para exámenes, otros se integran en un espacio cedido por instituciones como resultado de convenios de colaboración. No todos ofertan los mismos servicios ni dan apoyo a todas las carreras de la UNED, pero esto no significa que no puedas estudiarlas. Cuando te matriculas debes adscribirte al centro asociado de tu elección; no tiene por qué ser el más cercano, pero ten en cuenta que tendrás que desplazarte allí por lo menos para hacer los exámenes. Si estos te pillan lejos por cualquier circunstancia, puedes pedir examinarte en otro centro.
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Tutores presenciales y virtuales

Las tutorías presenciales son clases de una hora semanal por asignatura, en horario de tarde-noche. No existen en todos los centros ni para todos los cursos y la asistencia es voluntaria. Su calidad depende de muchos factores, pero en general recomiendo ir, porque ayudan a conocer compañeros y no descolgarse de los estudios, que puede ocurrir muy fácilmente si uno pasa un par de semanas sin tener contacto con las materias. Reincorporarse después cuesta un mundo.
El profesor-tutor es el docente que las imparte, orienta al alumno y corrige las pruebas de evaluación continua, las cuales repercuten en la nota final (más adelante hablo de ellas). Esto genera cierta confusión, pues algunos lo identifican con el profesor de la asignatura. Tutores hay muchos, pero equipo docente solo uno. Un detalle importante es que los alumnos adscritos a la sede central tienen como tutor a un profesor del equipo docente de la asignatura.
Aunque tu centro no tenga tutorías, como alguien debe corregirte las pruebas de evaluación, siempre tendrás asignado un tutor virtual que no dará clase pero estará disponible a través de un foro o e-mail.
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Tutorías por internet

Algunos tutores emiten sus clases en directo por internet (con distintos nombres según la tecnología usada: videoconferencias, webconferencias, tutoría on-line); otros también las graban y suben a una web (Intecca, en la Cadena Campus), donde pueden volver a verse en cualquier momento. En ambos casos el visionado puede restringirse solo a los alumnos de su centro asociado, a los de la asignatura o bien permitir el acceso libre. Algunos centros disponen de aulas específicas (llamadas "aulas AVIP"), muy bien equipadas, mientras otros se las arreglan con un portátil y una webcam.
Es un tema polémico, por el gasto de adquirir la tecnología y porque tiene cabreados a muchos tutores, cuya posición en la estructura general de la UNED parece que es un tanto extraña: hasta hace nada se regían por una ley del año de la carraca (recientemente aprobaron un estatuto); parece que que cobran poco; no poseen ningún control sobre la línea docente, pues dependen del criterio de Madrid, y ahora les piden que, por la modernidad pedagógica, graben y publiquen sus clases, cesión de derechos incluida... Yo no veo descabellado pedir que el titular de la asignatura, que al fin y al cabo es quien hace el examen, grabe sus tutorías de la sede central para todo el mundo, en vez de limitarse a los adscritos a ella o dejar el marrón para los centros asociados. Aunque, si tuviéramos clases grabadas por el equipo docente, cabría preguntarse para qué necesitamos entonces a los tutores. Muy inquietante todo. Al final los perjudicados de esta batalla laboral entre capital y provincias somos, como siempre, los estudiantes.
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Campus virtual

Encontrar información concreta en la web de la UNED para quien no la conozca puede ser misión imposible; la página es un auténtico caos debido a la acumulación de continuas actualizaciones que hace que la información se encuentre desperdigada aquí y allá, conviviendo datos nuevos con lo ya desfasado. El campus virtual arregla en parte este desaguisado, colocando en un mismo lugar enlaces a los principales servicios y gestiones (consultar tus expedientes, correo electrónico, notas, exámenes escaneados, estado de la beca, descarga de formularios, etc.), a las páginas de información (facultades, guías, webs de centros asociados...) y a las plataformas virtuales de cada asignatura. Se accede con un usuario y clave que te dan cuando te matriculas por primera vez (también puedes entrar con certificado digital o DNI electrónico).
Dentro del campus, los cursos virtuales de cada asignatura (también llamados "cursos ALF") contienen todo lo que interesa saber sobre ella: guías didácticas, pruebas de evaluación, material complementario, comunicados a los alumnos y foros de consulta (esas cosas que la gente usaba antes de facebook) donde responde a tus dudas el propio docente o bien otro profesor asignado para ello. Hay una opción donde puedes solicitar el envío de notificaciones de nuevos mensajes por e-mail (te asignan un correo electrónico con la matrícula, tipo JPerez23@alumno.uned.es, que puedes configurar para que reenvíe los mensajes a otro).
Dentro del foro general de la asignatura existe un subforo solo visible para los alumnos del mismo centro asociado (al menos así funciona en el mío), gestionado por el tutor o, si tu centro no tiene tutorías, por el correspondiente tutor virtual. Existiendo ya un foro general, no sé hasta que punto resulta práctico, pero no está de más contar con una segunda opinión.
Los foros son un elemento fundamental, por su contenido y por ser punto de encuentro con los demás estudiantes, que muchas veces aportan enlaces, apuntes o preguntas útiles, además de contribuir a la sensación de pertenencia a una comunidad. Hay quien los ve como un complemento inútil, o incluso una molestia, con esa desconfianza generalizada hacia todo lo que venga de internet (también entre gente joven), pero, creedme, es buena idea echarles un vistazo semanal. Más coñazo y pérdida de tiempo es el guasap y ahí estáis todos, enviando animaciones de gatos andaluces como si no hubiera un mañana. Yo conocí la UNED cuando internet no estaba tan extendido y todavía funcionaban a golpe de correo postal. Aunque todo es mejorable, no os hacéis a la idea del salto cualitativo que supone la existencia de una plataforma y de la red en sí, donde puedes formar grupos, encontrar apuntes, clásicos, bases de datos, manuales, documentales, obras de teatro o el post kilométrico de una plasta contándote su experiencia. Hay quien dice que vivimos el canto de cisne del conocimiento libre; las restricciones legales y tecnológicas a su circulación irán a más y a peor. Deberíamos aprovecharlo mientras dure.
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Pruebas de evaluación continua (PEC)

Otra de las maravillas que nos trajo Bolonia y sus grados. La evaluación continua es un concepto muy bonito y logsiano consistente en valorar el trabajo del alumno a través de uno o varios ejercicios a lo largo del curso, cuya puntuación se pondera junto con la del examen para elaborar la nota final. Con esto se consigue una evaluación más equilibrada y ajustada a los conocimientos reales del alumno, que así no se juega todo a la carta del examen. Como habréis adivinado, se las han arreglado para que la realidad se aleje lo máximo posible de su objetivo original.
En la UNED antiguamente existían las llamadas pruebas de evaluación a distancia (PED), con características similares, así que no es raro encontrarse un corta-pega de las viejas pruebas. Normalmente las descargas de la plataforma, las haces por tu cuenta y después las subes; también puede haberlas tipo test, con un tiempo concreto para realizarse, sea de forma on-line o en el centro asociado. Son útiles como práctica, pero hacerlas consume bastante tiempo, muchas veces a costa de otras horas de estudio. Las corrigen los profesores tutores y su forma, plazos, obligatoriedad y valoración varían mucho de una asignatura a otra, constituyendo normalmente el 10-20% del total. Es importante analizar muy bien las condiciones de cada una para evitar sorpresas.
Ojo, al menos en mi carrera, que valgan el 20% de la nota no significa que vayan a subir hasta dos puntos la nota del examen. Algún profesor sí las suma, o valora el examen directamente sobre 8 y después agrega la PEC, pero no es lo habitual. Te exigen un mínimo de 5 sobre 10 en el examen (por lo que no sirven para aprobar) y después hacen la media ponderada de pruebas y examen (Nota PEC*20% + Nota examen*80%). Esta forma de calificación, amparada en la matemática, da cosas como que con 8 en el examen y 10 en las PEC tu nota es 8,4; no dan muchas ganas de matarse haciéndolas. Solo compensan con pruebas perfectas y un examen regulero. Siendo estrictos y aplicando la fórmula a rajatabla, podrían llegar incluso a bajar nota o suspenderte, pero esto no lo aplican porque entonces no las haría ni cristo.
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Exámenes

Las convocatorias ordinarias son en febrero (primer semestre y parcial de asignaturas anuales) y junio (segundo semestre y final de asignaturas anuales). La convocatoria extraordinaria, a diferencia de la presencial, sigue siendo la recuperación de septiembre de toda la vida. Es una ventaja enorme, porque puedes planificar el curso contando con el verano como un semestre más (habrás notado que los "semestres" de la UNED tienden al trimestre).
Se realizan en el centro asociado, de lunes a viernes, repartidas durante dos semanas en sesiones de mañana y tarde; las asignaturas que la primera semana se hacen de mañana, en la segunda pasan al horario de tarde y viceversa. Puedes presentarte a la primera, la segunda o ambas semanas a tu conveniencia y sin necesidad de comunicarlo, pero no examinarte dos semanas de la misma asignatura.
Los exámenes en el extranjero, en centros penitenciarios y en septiembre son de sesión única. Existe también el llamado examen de reserva (sábado por la mañana), que debes solicitar previamente en caso de que te coincidan dos o más asignaturas en el mismo día y hora.
Si no puedes presentarte en tu centro asociado, puedes solicitar hacerlo en cualquier otro, dirigiendo una comunicación al mismo con una semana de antelación.
Una cuestión muy importante es que las universidades establecen para cada asignatura un límite de convocatorias de examen a las que puedes presentarte (si no te presentas no computa), generalmente seis veces. A partir de ahí se puede solicitar la llamada "convocatoria de gracia", de concesión facultativa. Si aún así suspendes, tendrás que buscar otra universidad donde aprobar esa asignatura (salvo que consigas la compensación). Pues bien, en la UNED solo computan las convocatorias extraordinarios (septiembre). Es decir, si suspendes en febrero o junio y no acudes a septiembre, es como si no te hubieras presentado (exclusivamente a efectos de convocatoria; el suspenso aparecerá en tu expediente y tendrás que pagar los recargos de tasas correspondientes en la siguiente matrícula); si te presentas en septiembre y suspendes otra vez, sólo contará como una convocatoria en todo el curso.
Existe un depósito de exámenes en la web del centro asociado de Calatayud (¿por qué en Calatayud?, nadie lo sabe), allí puedes consultar y descargar los de los últimos años. Ojo, que de un curso para otro los exámenes pueden cambiar, mira la guía de estudio antes de usarlos como referencia.
Sobre la dinámica del examen, hablo siempre desde mi experiencia en el centro asociado de Las Palmas de Gran Canaria, pero imagino que habrá pequeñas variaciones según el lugar: todas las carreras se examinan juntas, de forma que a tu lado puedes tener a gente de ingeniería o psicología (nada de copiar, amijos). Los míos duran dos horas; al llegar escanean el código de barras de tu carné de estudiante (hay que pedirlo en el centro asociado a principio de curso, se renueva anualmente) e imprimen el examen sobre la marcha con todos los datos, el material adicional que puedes usar (manual, calculadora... según la asignatura) y la hora de entrada. La primera hoja siempre se rellena por una sola cara y si necesitas más (ya sea para el examen o como borrador), debes pedirlas, no puedes usar tus propios folios. Al terminar lo escanean delante de ti, de forma que, tras el periodo de exámenes, puedes acceder a la valija virtual (una web de acceso restringido) y consultar y descargar este o cualquier otro que hayas hecho en la carrera; en algunos casos también cuelgan las correcciones. Con los documentos físicos no tengo muy claro si los envían a Madrid o los custodia el centro asociado; en todo caso sirven de respaldo por si hubiera algún problema con la versión digitalizada.
El tipo de examen es, lógicamente, muy variable, aunque tienen preferencia por meter al menos una parte tipo test donde los errores descuentan; o a dividir el examen en dos partes y exigir una nota mínima en una para que te corrijan la otra; o ambas cosas a la vez. Imagino que los docentes tendrán un montón de razones para ello; yo solo veo dos: facilita la corrección y ahorra tiempo. No es lo mismo superponer una plantilla y descartar la mitad de los exámenes sin verlos completos, que leer dos mil desarrollos. Y no es lo mismo estudiar unos contenidos que memorizar la forma concreta en que son expresados, o tener que asumir un enfoque más que discutible solo porque lo dice el manual o la respuesta ya salió el curso pasado. Resulta especialmente sangrante cuando se plantean cuestiones sujetas a diversas interpretaciones, donde ni los especialistas se ponen de acuerdo, cosa que en literatura pasa con frecuencia.
El plazo límite de entrega de calificaciones y firma de actas es el mismo para todos los grados y viene establecida en una instrucción que se publica más adelante. Puedes consultarlas directamente en la web, accediendo con tu usuario,pero tardan bastante en salir, cerca de un mes, así que mejor tomárselo con filosofía. Si lo has autorizado al hacer la matrícula, te enviarán un SMS en cuanto estén colgadas. Se supone que desglosan todos los conceptos evaluados, qué parte corresponde al examen y cuál a las PEC, pero muchas veces no es así, o lo es pero no sabes si esa nota es sobre 10 o ha sido ya ponderada sobre 8. Al final todo se reduce a preguntar directamente al profesor o reclamar la revisión (existe un formulario para ello, pero muchas veces basta con enviar un e-mail). Hablamos de diferencias de nota muy importantes (yo he llegado a subir casi dos puntos tras reclamar un cálculo erróneo), así que mejor quejarse cuando el resultado no termine de cuadrar.
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Libros y otro material de estudio

La bibliografía de cada asignatura la marca el equipo docente y suele consistir en un manual escrito por, mira tú qué casualidad, los mismos profesores, ya sea editado por la UNED, algo más barato, o, últimamente, con la editorial Ramón Areces, propiedad de El Corte Inglés. No voy a juzgar su contenido o si están, como suelen decir, "adaptados a la metodología de la enseñanza a distancia de la UNED", pero los precios de esta última editorial no bajan de los 30 euros por libro. Con tanta innovación tecnológica y ganas de romper distancias, una se pregunta qué pasa con el libro electrónico o, al menos, una versión más económica en pdf; parece que ni está ni se lo espera. En otras ocasiones se trata de manuales de otros autores (muchas veces se trata de tomos sueltos de grandes colecciones, también prohibitivos), que en más de una ocasión se encuentran descatalogados, teniendo que recurrir a bibliotecas y librerías de viejo. A esto se añaden los diversos textos complementarios, en mi caso lecturas obligatorias de clásicos en ediciones críticas, que por suerte rondan los 8 euros. Resumiendo: los libros pueden salirte tan caros como la matrícula, y no es ninguna exageración.

Con este panorama no es de extrañar que el mercado de manuales de segunda mano sea acojonante, especialmente con la alta tasa de abandono de esta universidad, y rulen por ahí toda clase de fotocopias, escaneos y resúmenes (por ejemplo), así como iniciativas de intercambio. Echa un vistazo a los tablones de tu centro asociado si buscas libros o clases, están llenos de carteles.

Tratamiento aparte merecen los medios audiovisuales: mientras los libros me tienen jurando en arameo, el fondo audiovisual es variado, interesante y de acceso libre. Aún les falla unificar todo en una sola página, pues tienen una web antigua (teleuned), otra moderna (canaluned), más un popurrí de canales en youtube y varios programas en RTVE. El buscador también es mejorable, pero puedes descargar los vídeos y una ficha técnica con una lista de programas relacionados con esa temática. En mi carrera es de bastante utilidad y recomiendo complementarla con los archivos de RTVE, que son otra joyita en cuestión de documentales y monográficos.
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Matrícula, traslado de expediente y convalidaciones

El proceso puede realizarse casi completamente por internet, con alguna visita puntual a Correos o el centro asociado. En el caso de la admisión, se trata de una gestión de puro trámite en la mayoría de los casos ya que, en principio, no existe límite de plazas (lo que ha llevado a tener carreras muy masificadas, sin que se haya aumentado por ello el equipo docente; muy mal en este aspecto). Las únicas excepciones son los cursos de adaptación al grado de aquellos estudiantes que provengan de la diplomatura en trabajo social o ingenierías industriales. Copio del calendario académico:
No tienen que solicitar admisión ni traslado de expediente los siguientes estudiantes:

  • Estudiantes con titulación que da acceso directo a la universidad (titulados
    universitarios, técnicos superiores de la Formación Profesional, equivalentes u homologados). Deben presentar fotocopia compulsada de su título.
  • Estudiantes que hayan superado las pruebas de acceso a la universidad por la UNED: PAU, acceso de mayores de 25 y 45 años o por acreditación de experiencia profesional o laboral.
  • Estudiantes de Grados, Licenciaturas, Ingeniería y Diplomaturas de la UNED que deseen trasladar o simultanear estudios.
En caso de traslado de expediente desde otra universidad (ya sea desde el grado o el anterior sistema de titulaciones) sí es necesario solicitar la admisión. Es muy sencillo, solo hay que acceder al formulario de solicitud de admisión, rellenarlo y automáticamente se generará la carta de admisión. La imprimes y te vas con ella a tu universidad de origen, donde solicitas el traslado de expediente y pagas las tasas (a mí me costó unos 30 euros). Es tu antigua universidad quien debe encargarse de enviar tu expediente a la UNED, tú solo te quedas con el justificante de haberlo solicitado y pagado. Hecho esto, ya estás listo para matricularte.
La matrícula debe realizarse desde la web; aunque puedes necesitar desplazarte para enviar algún documento adicional (te lo dirán en la misma aplicación de matrícula). Si no domicilias los pagos (pueden tardar hasta 20 días en cargarlo en cuenta) tendrás que imprimir la carta y enviar a la UNED copia sellada por el banco. Los que entran por traslado de expediente deben presentar el justificante de haberlo solicitado. Puedes hacerlo través de cualquiera de los medios permitidos por la ley de administraciones públicas: oficinas de Correos, registro de los centros asociados, embajadas y consulados o cualquier registro de este listado. Para manejarte con la aplicación de matrícula existe una guía de todo el procedimiento. Si te haces un lío o necesitas ayuda también puedes acudir al centro asociado, donde habilitan unos ordenadores y suele haber una persona que te orienta en el proceso.
Ya matriculado y con tu usuario y clave de acceso (muy, muy importantes, los necesitarás para prácticamente todo), puedes volver a entrar para consultarla en cualquier momento y realizar modificaciones si fuera necesario. Verás que pone "solicitud pendiente", esto seguirá así durante prácticamente todo el curso, no te preocupes, la desesperante lentitud administrativa es inherente a esta universidad; mientras esté todo pagado y puedas acceder a los curso virtuales no debería haber ningún problema.
Otro tema es el reconocimiento de créditos, nombre que reciben en los grados las convalidaciones o adaptaciones de asignaturas cursadas en otra universidad, es decir, la inclusión de las mismas en tu expediente de la UNED como materias aprobadas, sin necesidad de volver a cursarlas. Antiguamente se realizaba de forma automática con el traslado, pero ahora es necesario solicitarlo explícitamente (la información de la web es del año 2009 y no lo dice). Se trata de un procedimiento administrativo paralelo, que no tienes por qué hacer a la vez que la matrícula (tiene sus propios plazos) y, para variar, tardan una eternidad. Dicen que por esperar el expediente de la universidad de origen, pero yo lo solicité adjuntado mi certificación académica personal (otros 30 euros), en octubre de 2012 y no recibí la carta con las asignaturas reconocidas hasta agosto de 2013. De todas formas necesitarás ese tiempo para ir ahorrando, pues una vez recibido el reconocimiento provisional, tendrás que pagar el 20% del precio de los créditos reconocidos antes de 10 días y enviar el justificante bancario de vuelta.
No existen tablas de convalidaciones entre las distintas universidades y planes (al menos no las he encontrado), así que lo mejor es listar las asignaturas y créditos aprobados y pedir que reconozcan todos los que correspondan en la nueva titulación según el criterio de la comisión. Pueden ser muy diferentes de las que esperas, debido a los encajes de bolillos necesarios para casar las antiguas anuales de 9 o 12 créditos con las modernas semestrales de 6 (me reconocieron cosas como "Paleografía y Diplomática" por haber estudiado ¡latín!). Si no encuentras el modelo de solicitud (hay uno distinto en la web de cada facultad) o para cualquier duda contacta directamente por e-mail o teléfono con tu negociado de convalidaciones.
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Beca general del ministerio

Están regulados en un Real Decreto y la última convocatoria que tanta polémica ha generado; te invito a leerlos por ti mismo y desconfiar de lo que te digan por ahí. Los alumnos de la enseñanza no presencial estamos equiparados a los estudiantes parciales (quienes cursan menos de 60 créditos), con lo que podrás optar a beca de matrícula y poco más; da igual cursas el año completo, vives en la miseria y sacas todo matrículas de honor. No sé si esto es nuevo o ya ocurría en años anteriores, pero la normativa exhibe un notable espíritu de putear a todo el que no puede permitirse ser "estudiante profesional" de cuerpo presente. Cualquier persona con algún de sentido de la justicia se preguntaría por qué no dar las mismas becas reducidas en proporción a los créditos matriculados, pero entonces no tendríamos esta magnífica oportunidad de usar la palabra clasismo. Si es que solo veis el lado malo.
En la web de la UNED hay un resumen bastante completo, pero dejo por aquí algunos apuntes:
  • Si posees un título equivalente al grado no tienes derecho a beca (solo para titulaciones superiores, como el máster). Esto no incluye a diplomados o ingenieros/arquitectos técnicos que estén cursando complementos para obtener el grado.
  • Circula por ahí la idea de que si vives fuera de España no puedes pedirla. No hay absolutamente nada en la normativa que diga esto. Si eres español y estás matriculado en una universidad española, da igual donde residas.
  • Si cambias de carrera y en la anterior estuviste becado lo más probable es que el primer año no tengas derecho a beca (ver artículo 23.2 de la convocatoria). El paso de las antiguas titulaciones a sus grados correspondientes (como en mi caso) no se considera cambio de estudios.
  • Como estudiante a distancia (o presencial parcial) solo puedes optar a la beca de matrícula (no incluye el pago de tasas de secretaría, 6,22 €, ni otros papeles que puedas necesitar, como el traslado), y a la cuantía variable mínima, que son 60 euros. Sí, has leído bien, sesenta euros.
  • Si vives en una isla sin centro asociado (creo que Formentera y La Graciosa son las únicas) puedes pedir un complemento económico por los desplazamientos.
  • Optar a la cuantía variable requiere el famoso 6,5 en la nota de acceso, pero para la beca de matrícula basta un 5,5. Esto sólo se aplica a los estudiantes que se matriculan por primera vez en la universidad (en cualquiera) y en referencia a su nota de selectividad/PAU/acceso.
  • Debes matricularte de al menos 30 créditos en asignaturas de primera matrícula, salvo que sea tu último año y te queden menos para acabar la carrera. Si vienes por traslado de expediente, el último año cursado (da igual el tiempo transcurrido desde entonces), debe ser también de al menos 30 créditos con un porcentaje de aprobados que varía en función de si optas sólo por matrícula o también los 60€, la rama de tu carrera y el rendimiento académico.
  • Tendrás que aprobar todo este curso para tener derecho a beca el siguiente.
  • Las asignaturas o créditos convalidados/adaptados/reconocidos no computan a efectos de beca.
  • Si te dan la beca y suspendes más de la mitad de los créditos, tendrás que devolverla total o parcialmente.
  • El número máximo de veces que puedes obtener beca será el del plan de estudios + 3 (ingenieros y arquitectos) o + 2 (resto). Casi todos los grados duran 4 años, lo que nos deja 7 y 6 respectivamente, uno más que en las carreras presenciales. Esto significa que si quieres estudiar medio curso por año, no vas a poder sacar toda la carrera becado.
  • Los estudiantes con discapacidad superior al 65% pueden matricularse de menos créditos y tienen el doble de años de beca, además de determinadas exenciones en el cálculo de rentas.
  • Las dobles titulaciones tienen condiciones especiales
  • Asumo que eres independiente y formas tu propia unidad familar, sea esta unipersonal, con tu cónyuge o con hijos. Tendrás que acreditar tu independencia económica mediante contrato de alquiler o propiedad, así como disponer de ingresos familiares suficientes según no se sabe muy bien qué baremos, si es que existe alguno más allá de lo que el funcionario de turno tenga a bien considerar. Caso contrario eres dependiente de otros aunque no convivas y tendrás que incluirlos en el cómputo de la unidad famliar.
  • La solicitud se hace por internet, pero si debes entregar documentación adicional (por ser independiente, discapacitado, huérfano absoluto, etc.) esta se envía a la unidad de becas de la universidad en la que te matriculas. En el caso de la UNED dan un correo electrónico. Yo escaneé toda la documentación que no podía obtener de forma digital y lo envié. Me dieron acuse de recibo, así que supongo que lo he hecho todo bien, pero no lo sabré hasta dentro de un tiempo
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Enlaces de interés

Y para terminar... ¡más siglas!:
  • UNED: Universidad Nacional de Educación a Distancia
  • PEC o PED: pruebas de evaluación continua / a distancia
  • Cursos aLF: un extraterrestre del planeta Melmak... no tengo ni idea. Se refiere a los cursos virtuales, aunque la herramienta de e-learning en sí se llama dotLRN y es usada por otras entidades y universidades, como la de Valencia.
  • CEMAV: Centro de Medios Audiovisuales
  • AVIP: Audiovisual sobre tecnología IP (internet protocol)
  • COIE: Centro de orientación, información y empleo
  • PDI: Personal docente e investigador
  • PAS: Personal de administración y servicios
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Otras opiniones sobre la UNED

Para quienes quieran contrastar, buscando en google he encontrado unos cuantos artículos de "unedianos", cada uno contando su propia película:

Cosas que hacer cuando estás en paro (2)

Con el vídeo que abre hoy suspendo puntualmente mi teoría de que las charlas motivacionales son Chorradas Como Pianos impartidas por inútiles crónicos —más conocidos como asesores— sin ninguna base empírica de lo que predican; variante del principio popular que afirma que el buen profesional hace y el malo imparte (un punto contra la separación de carrera investigadora y docente en las universidades, aunque este es otro tema), hervidero de expertos en enseñar a enseñar, aprender a aprender, proyectar proyectos, gestionar la gestión y hacer unas cosas para dejar otras cosas distintas hechas.

Unificando bajo el común denominador de "productividad" todo lo que queramos meter en la saca, desde la técnica de estudio más contrastada a la última y vergonzante magufería empresarial, amplían sus promesas a todo bicho viviente, tenga o no necesidad de ello (ya se ocupan ellos de crearla), vestidas con la impecable lingüística publicitaria de novedad y exclusiva, no vaya la gente a pensar que esto comparte algún principio activo con pulgosos estudiantes, grises funcionarios y señoritas con gafas de pasta y pinganillo.

Juegos en el refranero: del Scattergories al Portal

Estas teletiendas espirituales, Pilates de la filosofía, tocomochos de felicidad eterna a cambio del mínimo esfuerzo, añaden intermediarios a la ya suficientemente difícil pero infalible técnica levanta el culo de la silla, Programming, motherfucker para los informáticos o, en su versión Tío la Vara:

Viñeta de Julio. Publicada en El Jueves nº 1.826

Añado a excepciones esta conferencia del ilustrador Puño, en un estilo entre Punset y los proverbios del Tío Paco, donde desmitifica el mundo del dibujo vinculándolo a otras actividades cotidianas que llevamos a cabo sin darle tantas vueltas. Habla de creatividad, aprendizaje, constancia, fuentes, obstáculos y, tal vez porque doy enorme importancia a las formas y las de este hombre irradian normalidad intelectual sin corbata, me ha parecido muy inspirador. Aunque no precisamente para dedicarme a ilustrar.



Siguiendo la nomenclatura del último artículo de esta, llamémosla serie, punto de giro personal y del blog —esto antes iba de literatura, mi próximo lema—, hoy tocaría la...
Parte orgánica: Vamos a dejarnos de gilipolleces y explicar algo práctico
...o, lo que pretendía en origen, un modesto listado de cosillas que he ido aprendiendo en estos meses: recursos, enlaces, trucos y opiniones para economizar, formarnos y, en definitiva, pasar de mantenernos entretenidos hasta encontrar curro a ocupar de forma provechosa e interesante nuestra previsiblemente larga estancia en el INEM — inexistente institución que la cultura popular mantiene vigente—. Lo de larga estancia no lo digo yo, lo dice el gobierno, ya saben, Más empleo. Menos impuestos.

Temo sin embargo que aún debo dedicar unos párrafos a dar la chapa, porque estoy convencida de que la principal barrera no es la falta de acceso a los medios, que también, sino el muro de hormigón que nos hemos montado entre a)Obsesión por guardar las apariencias, b)Utilitarismo mal entendido, c)Fe indestructible en que "esto es transitorio" y d)La inercia de una supuesta época de bonanza que realmente no hemos disfrutado pero veíamos a nuestro alrededor cual zanahoria que nos movía a seguir tirando del carro.
Sobre el qué dirán y la futilidad
Hay una anécdota de mi época en el ejército —doctorandos del vistoso escaqueo provee la milicia— que se repetía semanalmente durante las dos últimas horas de la jornada del viernes. En ese tiempo los miembros de la batería descontadas algunas secciones, unos 50 soldados, debían limpiar la nave y las piezas de artillería que ésta guardaba.

—Al que pille mano sobre mano, le caen cuatro días— advertía el sargento antes de irse a la cantina, dejando a los cabos al mando.
—¿No habéis oído al sargento? ¿Qué hacéis ahí parados?
—Si no hay con qué limpiar, mi cabo...
—Oye, que yo ya he dejado esto como los chorros...
—Joder Gómez, aquí sólo hay dos cepillos, una fregona y media botella de amoníaco— Al cabo Gómez, por la cuenta que le traía, no le quedaba otra que asegurar el cumplimiento de las órdenes, recurriendo al arsenal de réplicas habitual:

—Las excusas son como el culo, todo el mundo tiene una.
—Las quejas al maestro armero.
—Me la trae al pairo
—Bús-ca-te la vi-da— mi preferida.

Resultado: tres tíos limpiando que terminaban a la media hora y 47 pasmarotes con kleenex o dotación de tela verde en ristre junto a cualquier superficie frotable, buscando de reojo alguna señal de mando en los alrededores, viendo pasar las horas sin poder realizar otra tarea, charlando mientras fingíamos ejecutar unas órdenes imposibles, ajenas a la realidad desde el más absoluto respeto por la norma. Generando confianza.

Asumo que cualquier persona de mi generación que lleve meses o años en paro ya sabe de viejo lo que es trabajar y buscar trabajo: ir al orientador laboral, actualizar datos, rehacer el currículum, Infojobs y clasificados varios, oposiciones, listas, contactos, pasar por las empresas o apuntarse a una ETT. Esas cosas que antes nos funcionaban. También habrá pensado en montar su negocio, saliendo espantado nada más ver las cotizaciones, o sopesado sus posibilidades de trabajar en el extranjero: idioma, ahorros —permita que me ría— y responsabilidades familiares.

Como, salvo opositar, ninguna de estas actividades requiere demasiado tiempo una vez hecha la ronda, pero las órdenes de la Plana son inmutables y siempre hay un cabo acojonado de lo suyo dando por saco, el resto del tiempo acabamos "haciendo como que hacemos" en el camarote de los Marx.

No sé ustedes, pero yo me niego a participar en este juego de "búscate la vida, pero hazlo a mi manera". Resulta descorazonador exponer los motivos de Cosas que hacer cuando estás en paro, y leer el tipo de comentario que querías evitar al darlos:
Primera y principal: buscar trabajo
Sí, y en mi cuartel la primera y principal era limpiar la nave. No sé si me explico con claridad.