País de sueños

Existen conversaciones inacabadas, discusiones con personas que ya no conocemos y que ya no tiene sentido reanudar. Cuestiones que una vez fueron fundamentales y de vez en cuando acuden imprevistas a nuestra memoria. Entonces, sin saber muy bien por qué, necesitamos concluirlas en nuestra mente.
Ahora, años después, al fin llegan las razones que no pudimos expresar y queremos demostrar, empecinados y orgullosos, que ahí estaban que, en el fondo, siempre las supimos.


Tú sabes, supo el tú que fue mi amigo,

que toda existencia es vidas breves

y sabe el hombre hueco qué separa

la nostalgia de la melancolía.

Que no nos hace falta

conjurar el retornar de lo vivido,

ni invocar a los recuerdos fabulados.

Todo es pérdida. Da igual.

Fuera Sueño atormentando la Quimera

o reflejos, repicando que existimos.




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