Rapsodas en el barrio: ¿poetas del siglo XXI?

Hace ya algunos meses la Fundación Tomillo con la financiación de Coca-Cola1 (cosas de la imagen corporativa) apadrinó un proyecto musical denominado Rapsodas en el Barrio, consistente en la adaptación al rap de poemas clásicos por un grupo de jóvenes del barrio madrileño de Orcasitas.
El resultado fue un disco del que se distribuyeron algunas copias promocionales y que, ansiosa por escuchar cómo sonaban estos modernos juglares, me apresuré a solicitar.
Los poemas originales utilizados, algunos prácticamente por la vía del copia-pega2, fueron los siguientes:

  1. Sírvela, no te canses... Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
  2. Ande yo caliente y ríase la gente. Luis de Góngora
  3. Don Juan Tenorio (fragmentos). José Zorrilla
  4. Propiedades que tiene el dinero. Juan Ruiz. Arcipreste de Hita
  5. Poderoso caballero es Don Dinero. Francisco de Quevedo
  6. Hombres necios que acusáis. Sor Juan Inés de la Cruz
  7. El amor de los amores. Carolina Coronado
  8. Canción del pirata. José de Espronceda
  9. Soneto 121. William Shakespeare
  10. Al amor. Cristóbal de Castillejo
  11. Determinarse y luego arrepentirse. Juan de Tasis
  12. A la noche. Lope de Vega
  13. La vida es sueño (fragmentos). Calderón de la Barca
  14. Al oído. Margarita de Hickey y Pellizzoni

Aún sumándome a la ola de felicitaciones que siguieron a la iniciativa (siempre es de agradecer que se fomente y actualice la poesía), confieso que el resultado final me decepciona. Tras haber escuchado el buen tema Propiedades que tiene el dinero que colgaron en la red esperaba más y mejor. Pero se quedó en eso: un buen tema.

Adaptar no es fácil, músicos, guionistas y traductores bien lo saben. La propia naturaleza del medio elegido determina las características estéticas y conceptuales que, inevitablemente, desvirtúan el objeto original. En este sentido, pecan de excesiva fidelidad a sus fuentes, o de no elegir las más adecuadas.
Sin ser, ni mucho menos, una entendida del género, creo que los versos breves no funcionan; las letras casi interminables del rap, en continuo encabalgamiento, tienen cierto soniquete más cercano a la épica o a la letanía sagrada que a la intensa brevedad lírica. Todos los temas basados en arte menor se desinflan claramente y, especialmente llamativo, es el caso de la Canción del pirata de Espronceda:



...aún más sangrante si lo contrastamos con esta adaptación anterior del grupo Tierra Santa


Será cosa de gustos musicales, o que las comparaciones son siempre odiosas, pero no hay color. Tierra Santa eligió los versos y temas apropiados para su estilo y les dio la fuerza necesaria.
Sólo me han gustado aquellas composiciones en las que, teniendo el valor de modificar, cortar y añadir lo que haga falta, sin tanta majadería de pedir perdón por "algunas pequeñas licencias" (ya me gustaría a mí ver a la Disney haciendo lo mismo), los intérpretes se dejan ver. Aportan un estilo propio y la diferencia se nota.

La cultura hip-hop es para mí un mundo aún por descubrir; he ido desarrollando un interés creciente a raíz del papel predominante que se le empieza a otorgar en las sociedades modernas: nuevo cauce de creación poética y embajador urbano de la literatura oral.
Por otra parte sostengo una lucha interior entre mi interés, llamémosle profesional, por el hip-hop, y mi profunda aversión a uno de sus pilares temáticos: el barrio, entendido como hogar y tribu, donde el prestigio social se mide por lo peligroso y gallito que eres y cuya panacea vital es pasta y más pasta, coches, mujeres y fama (tras 15 años viviendo en barriadas, acabas por admitir la veracidad de ciertos tópicos)

El grupo sevillano SFDK refleja este conflicto con mucho humor en la introducción de su disco SFDK 2005:



Pero, claro, cuando escuchas al rapero de turno largando lindezas como:

Tu, tu, tu, tu eres zorra como todas las demás
Pues solo buscas pollas gordas para poder follar
En un lujoso hotel o en la guantera de algún coche
En plena luz del día o preferiblemente en plena noche


Las niñas de hoy en día son todas unas guarras
Porta

¿Quién resiste la tentación de reclamar la intervención inmediata de los GEOs? Porque este muchachito tan majo también dice que es poeta3 (viendo la que se le venía encima, no le quedó otra que rectificar)

Pero aún hay esperanza, en medio de tanta batalla de egos, insultos predefinidos, misoginia, xenofobia tribal, violencia y pajas mentales a ritmo telefónico, sobreviven reductos como este:

[...]Soy del norte, del sur, del oeste, del este
Una viajera sin paradero, sin nombre, sin carné
Una Ulises sin Tierra Prometida
He creado mi propia Odisea moderna, nene
Sé hacer el camino al andar, caminante
Por eso no tengo bandera representante
Da lo mismo mi nombre, lo importante es lo que siento
Valorar al hombre por la calidad de su trabajo
Y es que el mundo es tan grande y uno tan pequeño
Solo me dirijo por la Rosa de los Vientos.[...]

La rosa de los vientos
Makiza

No todo está perdido.

¿Poetas del siglo XXI? Quien sabe. Tal vez, el día menos pensado, los encontremos en los manuales de literatura, junto a Sabina, Neil Gaiman, Orson Wells y otras tantas formas de expresión arraigadas en el discurso que, con honrosas excepciones, viven hoy fuera del estrecho margen visual de nuestros planes universitarios.



1 Enlace a la página principal, no se puede vincular con la noticia concreta, para verla pincha en Corporativa/Proyectos sociales.

2 Resulta llamativo el hecho de que, tratándose de un proyecto social sin ánimo de lucro, que habla de compartir y comunicar, que no habría existido sin la copia de nuestro legado literario en dominio público, se hayan reservado todos los derechos sobre la obra y no permitan su descarga en myspace.

3 En lo que a mí respecta, Porta queda parcialmente perdonado por dos cosas: este tema y este otro

2 Comments:

oscurosilencio said...

Buenas!

te he dejado un comentario en la entrada sobre el premio de poesia hipalague , te deo este aqui por si no vieras el otro , un beso

Anónimo said...

Pues Porta provocar, provoca...