Viejo lobo de mar


Gato era huérfano. Hará dos años
pleiteó el padre la vieja factoría
tras cinco generaciones de usufructo,
impagos y abandono.

Nadie indagó más aquel misterio
ni sintió pena del niño
que se quedaba solo.

Al fin y al cabo era un extraño.

Vivía con Tomás, calco del hijo
fanfarrón, más carente de su ímpetu
(quizá la herencia de una madre
de la que nunca se hablaba),
conversaban en almuerzos tartamudos:
clima y captura, algún chisme, parodiar
al director de la escuela (de quien decían
abandonó a su mujer
y se casó con sus libros
),
trabajaban…

Tomás sentía orgullo por su oficio,
orgullo
que no amor, locura ni pamplinas,
no entendía a aquellos hombres
sin sol ni sombra,
sin cielo ni horizonte
sin mar…

Sí,
algunos llegaban ricos a viejos,
o al fin sabios,
calvos, secos, polvorientos,
recalaban en la costa
y a pescar…

Estaban locos

Escuchar poema



Descargar

0 Comments: