A vueltas con la impresión bajo demanda

Como no quiero resultar cansina me limitaré a reseñar el artículo Lulu y Bubok: Luces y sombras de las nuevas plataformas digitales de autoedición de José Antonio Vázquez, editor y colaborador de Dosdoce gestión cultural, con el que mantuve algunas conversaciones sobre el tema vía e-mail, y que ha tenido la amabilidad de recomendar este blog como fuente.

Debo aclarar que, en un principio, la cosa despertó en mí ciertas suspicacias, ya que el director de Dosdoce, Javier Celaya, colaboró en la redacción del libro 15 años de internet, publicado por Bubok y no disponible para descarga (ironías de la vida).

Finalmente, como me gusta presuponer buena fe a la gente y el señor Vázquez me aseguró que escribía por propia iniciativa, doy por cerrada cualquier posible conspiranoia y me reservo la parrafada colérica para otros menesteres y servicios que, en un futuro que deseo lejano, acrediten los suficientes méritos.

El artículo aborda un análisis de Lulu y Bubok desde la perspectiva de la editorial tradicional (no olvidemos que el propio Vázquez es editor) aunque también contempla, cuestión impepinable, la visión del autor-usuario-autoeditor. Prometen también para 2009 la publicación de sendas entrevistas a Bob y Ángel María (tendrán que disculparme el compadreo, a fuerza de nombrarlos ya son como de la familia), que aguardo impaciente pero no demasiado optimista.

No estoy de acuerdo, claro está, con todo lo que el artículo postula (especialmente esa piratería, nombrada como quien no quiere la cosa, de la que agradecería una definición más precisa), barre cada cual para su casa, pero destacan algunos aspectos muy interesantes que dan para profundas reflexiones y piden a gritos una reforma del negocio editorial (las negritas son mías, las siglas PDA se refieren aquí a plataformas digitales de autoedición)


Todos –libreros, editores, distribuidores- vamos a tener que adaptarnos a estos cambios. Vemos como los libros ocupan cada vez menos en las mesas de novedades o en los escaparates de las librerías –salvo best-sellers, claro-, de modo que un método interesante conforme a los tiempos, una idea cuyo origen puede ser la labor de estas PDA, sería sacar, a los meses de haber publicado la edición impresa, su formato digital, previa creación de una plataforma editorial propia en la Red, gracias, en gran medida, a los recursos Web 2.0, tan asequibles a pymes de otros sectores.

La falta de espacio real en librerías y la falta de tiempo presencial en éstas, haría que, al menos, muchos títulos no fueran forzados a su defunción y consiguieran, mediante esta digitalización, continuar su vida en y desde la Red. Siempre cabría la posibilidad de volver a imprimirse por unidades (es decir, bajo demanda), tal y como se hace en las plataformas de IBD y en las PDA.

[...]

Para qué dejar a terceros, a estas PDA -no tan conocidas y cuyo tráfico real en sus webs no es tan alto- ese trabajo, cuando la misma editorial puede ser su propio escaparate y plataforma, potenciando así su web, su catálogo –con algunos títulos casi olvidados- y situándose como futura referencia del sector editorial en el apartado digital y “bajo demanda”. No obstante, todo esto tiene sentido con la mirada puesta en el nuevo soporte, los lectores y libros digitales: los e-books.



Un tema realmente interesante para aquellos que aspiramos, de una u otra forma, a publicar y que seguro generará controversia en todos los sectores implicados.

8 Comments:

Moisés said...

Aprovechando el tema, te aviso de que Bubok ha vuelto a poner gastos de envío "cuerdos" para Canarias :)

Farándula said...

Moisés

Acabo de verlo en su blog, por lo visto ya está la tarifa económica para todo tipo de envíos (aunque sin seguimiento). Gracias por el aviso, la verdad es que ya era hora, pq los gastos de envío que tenían eran un suicidio.

Saludos

Mortimer Dumfries said...

A mi me parece que el post objeto de comentario es bastante interesado, quizá más basado en el miedo a la competencia de los nuevos editores que a datos reales.

Las "editoriales clásicas" tampoco son maravillosas, en especial cuando uno busca una oportunidad para publicar. Al menos con los editores on-line uno puede probar sin tener que pagar, en todo o en parte, esa primera edición.

Farándula said...

Mortimer

Está claro que quien firma es un editor y no va a tirar piedras contra su propio tejado. De todos modos, del artículo extraigo varios aspectos que considero muy positivos:

1-Apuesta por la modernización del negocio editorial: digitalización de contenidos, venta on-line, e-book e impresión bajo demanda de los títulos descatalogados.

En realidad ya hay editoriales que hacen esto, aparte del caso mencionado de Random House Mondadori, como el nuevo sello editorial de Harper Collins o la editorial Libro de Notas, que vende sus obras en Bubok.

2-La apertura del copyright estándar a licencias menos restrictivas como las Creative Commons.

Respecto a los lectores de libros digitales (Kindle, iliad, etc...), aunque personalmente me encantaría tener uno, creo que están sobrevalorados. Mucho tienen que crecer los índices de lectura en este país para que el público objetivo al que se dirigen estos aparatos permita un abaratamiento del producto. La única salida viable que les veo es su extensión al ámbito educativo y eso sí que requeriría una profunda reforma editorial, además de la subsiguiente crisis de distribuidores y libreros, que viven fundamentalmente de la venta de libros técnicos y de texto (tendríamos un fenómeno similar al que ya se da con los videoclubes).

Las "editoriales clásicas" tampoco son maravillosas, en especial cuando uno busca una oportunidad para publicar. Al menos con los editores on-line uno puede probar sin tener que pagar, en todo o en parte, esa primera edición.

Aquí supongo que te refieres exclusivamente a las editoriales de autoedición, que son las que te cobran por publicar (he recibido más de una propuesta por e-mail al respecto) y tienen un alto porcentaje de estafadores en sus filas. En este caso no hay color, mejor publicar en una editorial de impresión bajo de manda que dejarte los cuartos en humo.
Recomiendo encarecidamente este artículo del blog miserias literarias sobre el tema del que extraigo un párrafo que me encanta:

por moral y por principios, a ningún autor debería costarle dinero el hacer pública su obra. Hay miles de fórmulas alternativas que son mucho más respetables y que incluso suelen devolver mejores resultados. Por ejemplo, ceder textos de forma gratuita para ser editados en fanzines, antologías y revistas es un camino mucho digno si lo que uno pretende es dar a conocer su nombre. O publicar de forma gratuita en Internet. Todo antes que, además de tu esfuerzo intelectual, el dar a conocer tu obra te cueste parte de tu patrimonio.

Yo por "editorial tradicional" entiendo la que te hace un contrato y publica con intención de vender. La que corrige, maqueta y distribuye tu libro pagándote por ello (aunque sea una cantidad mínima y a costa de apropiarse tus derechos per secula seculorum). Es con estas editoriales con la que se está haciendo la comparativa, en un contexto comercial y no de autoconsumo. ¿Cuántos de los autores que publican ahora mismo con Lulu y Bubok no firmarían un contrato editorial "de toda la vida" con los ojos cerrados? Está claro que siempre habrá una minoría que haga valer sus condiciones y, si no se cumplen, busque alternativas, pero lo normal (que no necesariamente lo mejor) es intentar publicar con éstas y, en última instancia, recurrir a otros medios.

Bueno, lo dejo ya, que al final me ha quedado más largo que el post :)

planseldon said...

Has tocado un tema que me apasiona, así que no me puedo resistir a comentar.

Primero el libro digital: hoy en internet, desde diversas webs (como librostauro) o desde las redes de intercambio de archivos, se pueden conseguir gratuitamente cientos de miles de libros, y no solo obras clásicas. Leer en una pda es muchísimo más cómodo de lo que la gente piensa, y mucho más lo será cuando se empiecen a producir verdaderos gadgets específicos (los que hay ahora son todavía un poco primitivos). Es decir, que con una inversión de menos de 300€ puedes tener lectura para toda tu vida y que llevas en el bolsillo (lo cual significa una comodidad enorme para quienes somos trotamundos, si no de qué iba a estar leyendo yo ahora a Blasco Ibáñez, por ejemplo, estando como estoy perdido en el Finisterre francés) ¿Esto va a suponer un problema para la venta de libros? Pues no lo creo, pero en cualquier caso creo que los beneficios son muchísimo mayores que los hipotéticos perjuicios. Yo lo que no entiendo es cómo no se apoya institucionalmente la difusión de los aparatos lectores de bolsillo y de las obras clásicas en este formato. ¡Debería regalarse uno a cada escolar con las 1000 obras fundamentales de la literatura universal!

Segundo: la publicación a través de empresas auto-edición.

Yo publiqué mi primer libro hace 10 años gracias a que quedé finalista de un premio de poesía. Si no hubiese sido así, posiblemente el libro se hubiese quedado en el cajón, porque sencillamente no tenía ni idea de qué hacer con él. Y supongo que ese fue el destino de la mayor parte de los cientos de manuscritos que no tuvieron la suerte del mío (y seguro que muchos eran tan buenos como mi libro o mejores, que todo es cuestión de gustos). Ahora acabo de publicar mi segundo libro, y tenía dos opciones:

1) Mandar el manuscrito a concursos a ver si había suerte. Esto, además de la incertidumbre que me generaría (nada buena para la salud) y de que habría un altísimo porcentaje de posibilidades de que no ganase, supondría que, en el mejor de los casos, vería mi obra publicada dentro de un año y medio...

2) Mandarlo a algún concurso en el que los "imparciales" jurados me hubiesen sugerido que si lo enviaba seguro que ganaba. Esto es algo que pasa en el mundillo, como bien se sabe, pero que a mi, personalmente me parece repugnante, y afortunadamente ni yo ni mi familia nos vemos en una situación económica tan desesperada como para tener que recurrir a ese tipo de actos delictivos.

3) Mandarlo directamente a las editoriales a ver si me hacen caso. Con unas posibilidades casi nulas de conseguir tener éxito en el caso de las "grandes editoriales", pues ni tengo amigos en ellas ni, en general, en el mundillo. Quizás en alguna editorial pequeña me fuesen a publicar, pero en cualquier caso, seguramente dependería de alguna subvención y tendría que esperar finalmente un año o dos para ver el libro en unas pocas tiendas.

Y todo ello par no ganar ni un duro (con mi primer libro, publicado en famosa editorial de poesía, creo que el beneficio era de un euro por libro vendido. Creo que he debido ganar unos 600 euros en estos 10 años).

Sin embargo, publicando con lulu me encuentro que:

-No tengo que pedir favores a nadie.
-El libro está disponible en internet inmediatamente para todo el mundo mundial y lo puedo distribuir bajo licencia Creative Commons sin preocuparme de estar delinquiendo (¿delinque el autor contra cuando pone libremente sus poemas en internet si ha firmado un contrato con una editorial? Es absurdo pero así es.
-Cualquiera puede comprar el libro desde cualquier parte del mundo por un precio bastante razonable (6euros+gastos de envío), por cada libro vendido gano 1euro (lo mismo que con la editorial tradicional, aunque en el fondo esto es lo de menos).
-Me voy a gastar unos 100 euros en comprarme a mi mismo para poder regalar a amigos y familiares, que en el fondo es de lo que se trata.

El único problema que veo a publicar de esta forma es que, en teoría, ningún suplemento cultural o revista de poesía te va hacer caso... pero bueno, como decía el poeta: "El arte es largo y además no importa"

Javier Celaya said...

Hola,

Soy Javier Celaya, socio fundador de Dosdoce.com

No entiendo tu comentario sobre una "posible conspiranoia".

Como editor del portal cultural Dosdoce.com pensé que sería interesante para nuestros lectores publicar un reportaje comparativo entre las dos principales plataformas del sector, Lulu.com y su versión española, Bubok.com.

Detectamos en Internet bastantes referencias en blogs, medios de comunicación y foros relatando experiencias desde el punto de vista del usuario; por eso consideramos oportuno publicar un amplio reportaje sobre los supuestos beneficios de estas plataformas de autoedición desde el punto de vista del editor “tradicional”.

No estoy en contra de estas plataformas, todo lo contrario, creo que son una excelente alternativa para muchos autores, pero las cuentas no me salen. Por mucho que su reclamo de dar el 80% de los beneficios al autor sea muy atractivo, al final tu madre y tu pareja leerán tu libro pero tus ingresos serán mínimos.

Por cierto, acabamos de publicar una entrevista de una autora que acaba de publicar recientemente su libro en Bubok. Su experiencia y versión de los hechos es muy interesante

Os adjunto el enlace directo por es de vuestro interés:

http://www.dosdoce.com/continguts/entrevistas/vistaSola_cas.php?ID=38

Un saludo

Javier

Farándula said...

Hola Javier

Gracias por pasarte por aquí y por el enlace. Si has leído los comentarios anteriores verás que el tema sigue generando debate.

Respecto a la "conspiranoia":

José Antonio Vázquez me escribió aparantemente como un escritor interesado en saber más sobre mi experiencia con estas plataformas de impresión bajo demanda, sin indicar que se trataba de una recopilación de datos para un artículo, ni que trabajaba para dosdoce. Esto lo descubrí después buscando un poco y él me lo confirmó cuando le pedí explicaciones.

Las palabras literales de su primer e-mail fueron Quiero publicar un libro en alguna de estas IBD y, a la vez, estoy analizando cómo funcionan este tipo de empresas[...].

Sin haberme comunicado desde un principio que venía de parte de dosdoce y trabajando para alguien como tú, cercano a Bubok, comprenderás que me escamara su "petición de consejos", pudiendo acudir directamente a tí, que has publicado un libro con Ángel María Herrera.

Ya digo que me gusta presuponer buena fe y supongo que fue un simple defecto en las formas, pero si estás buscando opiniones para escribir un artículo creo que es de sentido común decirlo antes de preguntar. Al menos así lo veo yo.

Por mi parte ahora mismo paso un poco del tema, aunque trato de mantenerme informada, porque resulta demasiado agotador echarle tantas horas, cuando bien podría estar dedicándolas a escribir textos literarios y además verme arrastrada a una polémica que no buscaba. Me he limitado a dejar constancia de mi experiencia y decepciones personales, analizando lo que he considerado fallos, cuando no directamente engaño o condescendencia con el usuario, que más bien deberíamos llamar consumidor.

Siguiendo con el símil de Planseldom: soy un cliente cabreado con la telefónica que ha optado por airear el desplante y cortar la línea.

Javier Celaya said...

Hola,

Gracias por tu respuesta, ahora entiendo tus palabras pero debo aclararte un par de cosas para que todo quede claro.

Aunque conozco personalmente a Ángel María, no tengo ninguna vinculación con Bubok. Fui uno de los personajes que entrevistaron para la elaboración del libro "15 años de Internet", pero no estuve involucrado en el proceso de edición del libro. No tengo ni idea de cómo funciona la plataforma, si da un buen servicio o no.

Nuestro reportaje tiene como objetivo indagar en los diferentes aspectos del proceso de autoedición en estas plataformas. Por este motivo necesitábamos conocer experiencias (positivas y negativas) de autores que habían publicado en las mismas. Creo que el reportaje es bastante completo y aporta una visión amplia sobre diferentes aspectos a tener en cuenta a la hora de publicar en las mismas

Un saludo

Javier