El bar de la esquina

Existe en ese universo paralelo denominado televisión un socorrido punto de encuentro donde brujas, abogados, amigos ociosos y camareras objeto de deseo conviven armoniosamente con artistas invitados, tramas autoconclusas y carne de psiquiatra. Fenómeno aquí conocido como El Bar De La Esquina: transición entre el desayuno y el trabajo, refugio o prolongación de la jornada laboral donde, con un inusitado interés por las noticias, leemos el periódico –molestos si algún madrugador desconocido nos lo arrebata– el camarero sirve lo de siempre y pagamos lo justo sin mediar palabra o, directamente, –¡apúntamelo Jose!– nos vamos sin pagar.

Inspirada por cierta simpatía familiar, Ángela campaba a diario por aquella tierra de nadie, reconociéndose en el humo, el bullicio discordante y la luz artificial de un neón descolgado. La confortaba incluso el cincuentón inquieto, extraviado en un vaso de ron que parecía constituir su único mundo. Con botas de trabajo y pantalones moteados de cemento, cuando el tipo murmuraba, en ese idioma reservado a oficiales de segunda, la colilla sin filtro de un Mecánicos temblaba, adherida al labio inferior como un tentáculo.

No le gustaba, ni él ni muchos otros como él: Pepes y Pacos, cortados todos a molde; borracho, semianalfabeto, probablemente tratara a su mujer como basura. O quizá la bendita señora había visto la luz una mañana, arramblando con los niños y la cubertería como quien no quiere la cosa, y ahora el currito ponía bloques a destajo para pagar la pensión… Fuera como fuese, no tenía motivo alguno para apiadarse del fulano pero, allí estaba, privilegiada posesora de empleo, inexplicablemente triste y jodida, justificándose en una cosa absurda llamada conciencia de clase… como una infectada que observara la fase terminal de su enfermedad.



Nota: Este microtexto tiene pretensiones de constituirse en algo más grande de lo que sólo tengo el motivo central y un vago esquema de situaciones y personajes... Como no sé si quedará en otro miserable pudo ser que tan bien se me da, he optado por esbozar una serie de ideas satélites y desarrollar cada una por separado a modo de cápsulas autónomas (aunque esto implique descontextualizarlas), una especie de fase pre-alfa de esas... Agradezco sugerencias, correcciones ortográficas y críticas de todo tipo (las buenas siempre se reciben con más cariño, of course :p)

5 Comments:

(!) hombre perplejo said...

Vete preparando, que recojo el guante que has lanzado...

Farándula said...

Ejem, ¿en el buen o el mal sentido?, qué miedito me acaba de entrar xD...

Ricardo said...

Muy buen y prometedor comienzo. Me gusta. Todos conocemos ese ambiente y tú lo retratas magníficamente. Ánimo, y sigue sorprendiéndome con tu relato.

Amahelarte said...

Genial primer plato! Saludos.

Aisling said...

¡Ya voy entendiendo! Me agrada la idea, sobre todo que el asunto ocurra dentro de la televisión. Me gustaría que exploraras más eso... y a lo mejor algún intercambio misterioso con la realidad.

Ojalá que no devenga en una historia de amor entre estos dos (la muchacha llamada Ángela y el señor desempleado raro). Sería interesante que uno de los dos no fuera lo que aparenta.

Por cierto, Fará, te acabo de poner un meme en mi blog. Todo tuyo. :>