Filosofía de la composición

Posiblemente los lectores, a poco que frecuenten blogs de temática literaria, conozcan y estén ya más que servidos de la vida y obra de Edgar Allan Poe en este año 2009, bicentenario de su nacimiento, que le rinde homenaje en forma de actos, reediciones, webs y museos, hasta el punto de que la mera visión de su ojerosa figura comienza a resultar antipática.

Flaco favor le estaría haciendo a su memoria repitiendo aquí las muy merecidas loas a sus relatos de terror, género que le valió la fama, en lugar de rescatar otras facetas del autor, visionario, poeta y crítico de gran calado.

En este último aspecto, Poe dejó para la posteridad un texto de muy recomendable lectura para todos aquellos que, por vocación poética o simple curiosidad, nos dedicamos a indagar los mecanismos que se ocultan tras la producción de una obra literaria, inquietudes que él mismo compartía:

He pensado a menudo cuán interesante sería un artículo escrito por un autor que quisiera y que pudiera describir, paso a paso, la marcha progresiva seguida en cualquiera de sus obras hasta llegar al término definitivo de su realización.

En Filosofía de la composición, ensayo publicado en 1946, Poe explica -o, más bien, disecciona- con precisión de cirujano el proceso seguido en la elaboración un año antes de El cuervo, disparando a bocajarro contra las musas en una crítica abierta a sus compañeros de profesión.

Me sería imposible explicar por qué no se ha ofrecido nunca al público un trabajo semejante; pero quizá la vanidad de los autores haya sido la causa más poderosa que justifique esa laguna literaria. Muchos escritores, especialmente los poetas, prefieren dejar creer a la gente que escriben gracias a una especie de sutil frenesí o de intuición extática […]

Consiste mi propósito en demostrar que ningún punto de la composición puede atribuirse a la intuición ni al azar; y que aquélla avanzó hacia su terminación, paso a paso, con la misma exactitud y la lógica rigurosa propias de un problema matemático.

Esta afirmación, casi anatema, nos chirría, más aún viniendo de un escritor que tantas emociones, miedos e instintos enterrados en los más profundo ha sido capaz de legarnos. Con cierto regusto fraudulento, como un prestidigitador que nos mostrara la fisura oculta en sus sólidas anillas, nos rebelamos ¿cálculo? ¿sólo era eso?, ¡imposible!. Y sin embargo todo escritor tiene un plan previamente trazado, no siempre de forma consciente, una forma particular de abordar la escritura que, sin ser universal ni seguir necesariamente una metodología rigurosa, funciona. Existen técnicas para escribir bien, independiente del talento (¿o a qué si no tanto taller literario, tanto debate, crítica y baterías de consejos para noveles?) del mismo modo que existen técnicas para bailar bien, aunque uno haya nacido sin un gramo de ritmo en las venas.

Él al menos nos dejó su fórmula, pasos que seguro resultan familiares si han tenido que enfrentarse alguna vez a la ingrata tarea de hacer un comentario de texto. Esta es una versión un tanto libre de ese itinerario en la que intento extrapolar aquellos puntos de carácter más general, en todo caso, siempre es mejor leer el texto original de Poe o su traducción.


  1. Ten siempre a la vista la originalidad

  2. Escoge un efecto y analízalo. Combina los incidentes y el tono en vistas a su obtención.

  3. Sé breve: A mayor extensión menor unidad de efecto. Ningún poema debe sobrepasar el límite de una sola sesión de lectura.

  4. La Belleza constituye el único dominio legítimo del poema

  5. Establece unos cimientos: la clave, el pivote sobre el que gire toda la estructura (en este caso el estribillo Nevermore). Esta base ha de estar justificada y ser coherente con el tono (un animal mejor que una persona, un cuervo mejor que un loro).

  6. Elige un tema (la muerte de un ser amado) que se corresponda con el tono (melancólico) y un sujeto (el amante) a través del cual se manifiesta.

  7. Coge la pluma y empieza por el final: fija el ritmo, metro, longitud y disposición general de la estrofa... Puesto que se trata del punto culminante adapta a él todo lo demás.

  8. El ambiente: La limitación espacial permite concentrar la atención sobre el incidente que enmarca (razón por la que eligió localizar El cuervo en una habitación cerrada y no en un tétrico bosque)

  9. El resto de elementos (versificación, figuras, incidentes), son circunstanciales y, por tanto, sólo válidos para el poema en cuestión. Sin embargo, todo lo expresado bien podría resumirse en una máxima: No hay nada gratuito.

  10. Finalmente explica Poe que no basta con narrar una historia, hay que dotarla de sentido y hay que hacerlo con sutileza, introduciendo una segunda lectura, subterránea y apenas sugerida hasta el último verso. Es en esa clandestinidad semántica donde establece, junto al dominio de la belleza, el rasgo característico de la poesía y su diferencia con la prosa.


Para terminar les dejo con una estupenda declamación en castellano de Andrés Madrid. En inglés, como no, recitado por Vincent Price

5 Comments:

(!) hombre perplejo said...

Valiosísimos consejos.

Lo que Poe proponia sería un "making of" literario. Al contrario de los cinematográficos tendría poco de atractivo. Charlie Kaufman nos mostró el de un guionista en "Adaptation (El ladrón de orquídeas)" y, la verdad, resultaba desasosegante ver a Nicolas Cage angustiado por la creación, atenazado por sus inseguridades...

Farándula said...

No he visto esa peli, pero me la anoto.
En la línea de la escritura literaria (aunque, esta sí, amparada plenamente en la inspiración y el nada original autor-dios enfrentado a sus creaciones) me gustó mucho "Más extraño que la ficción".

(!) hombre perplejo said...

A mí también. Debe ser la única película de Will Ferrell que he aguantado hasta el final. Una muy interesante sobre el proceso de creación del escritor -y además española (aunque es tan original que no lo parece)- era "Epílogo", de Gonzálo Suárez. Vale la pena recuperarla. Debe tener casi treinta años, pero estaba francamente bien. !)

Alejozz said...

Un agradecimiento genuino a la autora de esta entrada.

Me he tomado el atrevimiento de copiar y pegar el texto para realizar una dinámica de opinión con mis alumnnos de Taller de Lectura y Redacción, aquí en el sureste de México.

Me pareció muy bueno y creo que tiene un gran valor personal.

Un beso y muchas gracias.

P.D. Al copiar, pegar e imprimir el texto para treinta alumnos no he descuidado darle crédito a la autora. La dirección del blog también cuenta.

Farándula said...

Gracias Alejozz, aunque esos créditos pertenecen a Edgar Allan Poe, yo me he limitado a sintetizar su texto.

Un saludo