Escribir en la era de la distracción

Vía el Blog de libros y bitios llego a un interesante artículo de Cory Doctorow en la revista Locus titulado Writing in the Age of Distraction, donde nos cuenta la fórmula para escribir al menos una página al día.

Como ya sabrán que por este blog cualquier lista numerada relacionada con la escritura siempre es bienvenida, me he atrevido a perpetrar su traducción (sic) al castellano. Si pueden lean el artículo original y sean benevolentes con mi fromlosttotheriverismo.


Escribir en la era de la distracción

Sabemos que nuestros lectores están distraídos y, en ocasiones, incluso abrumados por la miríada de distracciones que se encuentran a un click en Internet; naturalmente, los escritores se enfrentan al mismo y maravilloso problema: el delirante mundo de información, comunicación y comunidad que acecha tras tu pantalla, a un alt-tab de tu procesador de texto.

El peor consejo sobre escritura que he recibido nunca fue el de mantenerme alejado de Internet porque sólo malgastaría tiempo y no mejoraría mi escritura. Este consejo fue erróneo creativa, profesional, artística y personalmente, pero entiendo a qué se refería el escritor que lo dijo. Cada cierto tiempo, cuando descubro una nueva web, juego o servicio, siento que mi atención es atraída por un agujero negro: un devorador de tiempo esperando a llenar cada pequeño momento de distracción. Como co-educador y padre reciente que escribe al menos un libro al año, media docena de columnas al mes, diez o más posts al día, más varias novelas, relatos y discursos, sé cuán corto puede ser el tiempo y cuán peligrosas las distracciones.

Pero Internet ha sido muy bueno para mí. Ha ayudado a mi creatividad y estética, me ha beneficiado profesional y personalmente y, por cada momento que me quita, me devuelve cientos de alegrías. No lo dejaría antes de lo que dejaría la ficción o cualquier otro vicio placentero. He pensado cuidadosamente como equilibrar las cosas mediante unas pocas técnicas sencillas que he ido refinando con los años. Todavía hay ocasiones en las que me siento agotado y sobreinformado, pero no es lo habitual. La mayor parte del tiempo estoy al día con mi trabajo y mi musa. Así es como yo lo hago:

    Un calendario de trabajo breve y regular

    Cuando estoy trabajando en un relato o una novela me marco un objetivo diario modesto -normalmente una o dos páginas- y lo cumplo todos los días, sin hacer nada más mientras estoy en ello. No es plausible ni deseable intentar detener el mundo una vez durante horas, pero es perfectamente posible aislarse por completo durante 20 minutos. Escribiendo una página cada día, obtengo más de una novela al año -haz las cuentas1- y siempre se pueden encontrar 20 minutos diarios, no importa qué más esté pasando. Veinte minutos es un intervalo lo suficientemente corto para robárselo al sueño o a la comida (aunque no debería convertirse en un hábito). El secreto es hacerlo cada día, fines de semana incluidos, para mantener el impulso, y permitir a tus pensamientos deambular entre sesiones hasta la página del día siguiente. Intenta encontrar uno o dos detalles vívidos para la próxima página, o un comentario ingenioso, así ya tendrás algo de material cuando te sientes ante el teclado.

    Deja flecos sueltos2

    Cuando alcances tu meta diaria, para. Para incluso si estás a mitad de una frase. Especialmente si estás a mitad de un frase. De esta forma, cuando te sientes al teclado al día siguiente, tus primeras cinco o diez palabras ya estarán ordenadas, y tendrás un pequeño impulso antes de empezar tu trabajo. Los tejedores dejan sobresalir un poco de hilo después de tejer, así saben dónde continuar al día siguiente -ellos llaman a esto pista. Los alfareros dejan una marca en la arcilla húmeda antes de envolverla en plástico durante la noche- es difícil construir sobre una superficie pulida.

    No te documentes

    Documentación no es escritura y viceversa. Cuando trates un dato real que podrías googlear en cuestión de segundos, no lo hagas. No sucumbas a buscar la longitud del puente de Brooklyn, la población de Rhode Island o la distancia al sol. Ese camino lleva a la distracción -y finalmente a un click-trance que convertirá tus 20 minutos de composición en un idilio de media jornada por la web. En su lugar, haz lo que los periodistas: escribe "TK" donde debería ir el dato, como en "El puente de Brooklyn, sus TK metros en total, navega en el aire como una cometa. "TK" figura en muy pocas palabras inglesas (la única en la que la he encontrado es Atkins) así que una rápida búsqueda de "TK" en tu documento te dirá si tienes algún dato por comprobar más tarde. Y tu editor y corrector lo reconocerán si lo pasas por alto y te lo harán saber.

    No seas ceremonioso

    Olvida los consejos sobre encontrar la atmósfera adecuada para meter a tu musa en la habitación. Olvida velas, música, silencio, una buena silla, un cigarro o poner a los niños a dormir. Es bueno tener todas tus necesidades físicas cubiertas antes de escribir, pero si te convences a ti mismo de que sólo puedes escribir en un mundo perfecto, añadirás al problema de encontrar 20 minutos libres el de encontrar el ambiente correcto al mismo tiempo. Cuando dispongas del tiempo, simplemente pon los dedos en el teclado y escribe. Puedes soportar ruido/silencio/niños/incomodidades/hambre durante 20 minutos.

    Liquida tu procesador de texto

    Word, Google Office y Open Office vienen todos con una apabullante selección de tipografías y opciones con las que podrías jugar para siempre. Olvídalo. Todos esos cachivaches son distracciones y la última cosa que quieres es que tu herramienta te cuestione; "corrigiendo" tu ortografía, criticando la estructura de tus frases, etcétera. Los programadores que hicieron tu procesador de texto teclean a todas horas, todos los días, y tienen el poder de comprar o adquirir cualquier herramienta que puedan imaginar para introducir texto en el ordenador. Ellos no escriben su software con Word. Ellos usan un editor de texto como vi, Emacs, TextPad, BBEdit, Gedit, o cualquier de la multitud de editores existentes. Estas son algunas de las más veneradas, fiables y poderosas herramientas de la historia del software (ya que son el núcleo del resto del software) y apenas tienen elementos de distracción -pero tienen unas potentes funciones de buscar y reemplazar. Lo mejor de todo, el humilde archivo .txt puede ser leído por prácticamente cualquier aplicación de tu ordenador, puede ser copiada directamente en un e-mail y no puede transmitir virus.

    Las herramientas de comunicación en tiempo real son mortíferas

    El mayor obstáculo para la concentración es el ecosistema de tecnologías de la interrupción de tu ordenador: IM, email, RSS, Skype, etc. Cualquier cosa que requiera esperar por tu respuesta, incluso inconscientemente, ocupa tu atención. Cualquier cosa que salte a tu pantalla para anunciar algo nuevo, ocupa tu atención. Enseñar a tus amigos y familia a usar el e-mail y tecnologías similares que te permitan salvar tu conversación para sesiones planificadas, en lugar de demandar tu atención ahora, te ayudará a forjar tus 20 minutos. En cualquier caso, programa un chat -de voz, texto o vídeo- cuando sea necesario, pero dejar tu IM en funcionamiento es como sentarse a trabajar después de colgar un enorme cartel de "DISTRÁEME" sobre tu escritorio, uno que brilla con la suficiente intensidad para ser visto por todo el mundo.

    No reclamo haber inventado estas técnicas, pero ellas son las que han hecho del siglo XXI algo bueno para mí.




1. Yo he hecho las cuentas y, bueno, algo cortas me salen esas novelas.
2. Leave yourself a rough edge en el original. Algo así como déjate orillas ásperas (¡). No se me ocurre una traducción mejor, quizá "déjate aristas sin pulir".

5 Comments:

Moisés said...

Lo puse hace poco en mi twitter (en inglés), es un buen artículo. ¡Gracias por traducirlo! Voy a poner ahora el enlace a este.

Farándula said...

Gracias por el link, la traducción es algo penosilla, pero mi inglés no da para más y es una pena que esto no llegue a los no angloparlantes...

Por cierto, me gusta mucho el lavado de cara que le has dado al blog (la verdad es que en el de antes al final me iba casi sin leerlo porque me dejaba la vista, le tengo una tirria a los fondos negros...) y a toda la web. Se ve todo mejor estructurado. En la tira de los zombies tienes más razón que un santo xD.

Moisés said...

Es que en ese aspecto estoy seguro de que nuestros carnavales son iguales :P

Laura said...

Gracias por el enlace, Moisés. Leí el original, está muy interesante y creo que también muy acertado. Es importante tomarlo en cuenta si uno quiere ser serio en su trabajo. ;)
Saludos.

Javier de Ríos said...

Yo te agradezco un montón el esfuerzo. Voy a difundir el post. Muy, muy interesante