Escritura y procesadores de texto

En un artículo reciente, Cory Doctorow recomendaba a los escritores la utilización de los mismos editores de texto que usan los informáticos para programar, argumentando que si ellos, que tecleaban a todas horas, los habían elegido, debían ser los mejores, además de estar libres de distracciones. Esto, sin ir del todo desencaminado, tiene sus matices.

Vale, un informático se pasa el día tecleando, pero no escribe obras literarias, sino código. Utilizará entonces aquellas herramientas que le faciliten la tarea de localizar, estructurar, visualizar y reemplazar largas cadenas de órdenes. Para una persona que ha tenido que aprender múltiples lenguajes de programación, cuya actividad se desarrolla constantemente entre algoritmos, variables, relaciones, estándares y con una muy sólida base matemática, aprender unos cuantos comandos y combinaciones de teclas resulta un esfuerzo pequeño en comparación con las indudables ventajas que editores como Vim les ofrecen. Tampoco tienen ningún problema con no ver los resultados de su trabajo en el mismo momento de realizarlo. Programar es pura abstracción y el objetivo del código es, primero, que funcione y, segundo, que sea limpio y simple. ¿Por qué? porque así los fallos serán más fáciles de localizar y otros podrán continuar el trabajo sin problemas, volviendo al primer punto: funcionará mejor. Hazlo fácil y hazlo bonito se convierten en sinónimos.

Word/Writer, LaTex y Lyx

Para ponernos en situación; tenemos por un lado los procesadores de texto que todo el mundo conoce como el Microsoft Word o el Open Office Writer, su homólogo en el software libre. Ambos se caracterizan por mostrar en pantalla una reproducción fiel de lo que se verá impreso, con una amplísima variedad de opciones de personalización y, teóricamente, un control absoluto sobre el resultado. Nuestro documento responderá exactamente a aquello parámetros que hallamos establecido, con todas sus consecuencias.

Recientemente, por recomendación de MsNice, he instalado un editor de textos llamado Lyx, basado en LaTeX, que se configura como una opción intermedia para gente que busca cambiar sin meterse por ello en camisas de once varas.

¿LaTeX, y eso qué es?

En la Wikipedia lo explican bastante bien, así que copio lo fundamental:

LaTeX presupone una filosofía de trabajo diferente a la de los procesadores de texto habituales (conocidos como WYSIWYG, es decir, «lo que ves es lo que obtienes») y se basa en comandos. Tradicionalmente, este aspecto se ha considerado una desventaja (probablemente la única). Sin embargo, LaTeX, a diferencia de los procesadores de texto de tipo WYSIWYG, permite a quien escribe un documento centrarse exclusivamente en el contenido, sin tener que preocuparse de los detalles del formato. Además de sus capacidades gráficas para representar ecuaciones, fórmulas complicadas, notación científica e incluso musical, permite estructurar fácilmente el documento (con capítulos, secciones, notas, bibliografía, índices analíticos, etc.), lo cual brinda comodidad y lo hace útil para artículos académicos y libros técnicos.

Con LaTeX, la elaboración del documento requiere normalmente de dos etapas: en la primera hay que crear mediante cualquier editor de texto plano un fichero fuente que, con las órdenes y comandos adecuados, contenga el texto que queramos imprimir. La segunda consiste en procesar este fichero; el procesador de textos interpreta las órdenes escritas en él y compila el documento, dejándolo preparado para que pueda ser enviado a la salida correspondiente, ya sea la pantalla o la impresora. Ahora bien, si se quiere añadir o cambiar algo en el documento, se deberá hacer los cambios en el fichero fuente y procesarlo de nuevo. Esta idea, que puede parecer poco práctica a priori, es conocida a los que están familiarizados con el proceso de compilación que se realiza con los lenguajes de programación de alto nivel (C, C++, etc.), ya que es completamente análogo.


Para poner un ejemplo ilustrativo de las diferencias entre estos programas podríamos decir que, si LaTex es código (la línea de comandos de la que hablaba Neal Stephenson) y Word y Open Office son Windows, entonces Lyx es Ubuntu.

Este LaTex for humans funciona en una interfaz gráfica pensada para aquellos que no dominan el código, pero con sus capacidades y acceso al mismo en todo momento. Las diferencias van más allá, ya que, como LaTeX, plantea una forma de tratamiento de textos diferente, tanto en su composición como en la forma en que estos se visualizan.

    1-Respecto a la composición, se trata de un sistema basado en estilos (que también existen en Word, pero rara vez se utilizan). Esto a los bloggers seguro que les suena; por ejemplo, tenemos una clase llamada "cita", configuramos sus características (fuente, sangrado, interlineado, etc..) una sola vez y, cada vez que insertemos una cita le aplicamos esta clase; obtenemos así un formato consistente para todas las citas de nuestros textos. En Lyx todos los estilos vienen configurados automáticamente en función del tipo de documento (libro, artículo...) y se corresponden con una serie de estándares académicos, lo que resulta una bendición para quienes deban escribir bajo éstos pero una limitación creativa bastante importante. Existe además un estilo específico, la estrofa, para escribir poesía, otro para el código y un editor de fórmulas matemáticas (que a mí me importa poco, pero debe ser útil para muchos).

    2-Respecto a la visualización, lo que se muestra en pantalla se aproxima pero no es exactamente lo mismo que su versión impresa. Si escribimos una nota al pie, en pantalla veremos un pequeño recuadro con las palabras Nota al pie, y al hacer click sobre él esta se despliega. Si activamos la previsualización, veremos la misma nota con su forma tradicional a pie de página en un tamaño de fuente menor. Esto mismo ocurre con las anotaciones, referencias al margen e índices de contenidos. De cara a la lectura y modificación en pantalla, resulta infinitamente más cómodo.

Los talibanes del código

La analogía Lyx/Ubuntu no es gratuita, ya que me he encontrado un argumento muy similar contra su utilización.

Hace poco leí un comentario en este post de La Lengua que me hizo mucha gracia y es bastante esclarecedor:

Lo mejor que podría pasarle a Ubuntu (y a la comunidad de usuarios de ordenadores, en general) son dos cosas:

1. Que los que más saben de Linux dejen de ser talibanes. Que acepten que ese sistema tampoco es perfecto. Que cuando alguien diga que no sabe cómo se instala un programa no respondan: «¡Pedazo de imbécil retrasado que merece la muerte, es tan sencillo como abrir un terminal y sudo apt-get install, escribir tu contraseña de superusuario, descargar el repositorio e instalar los paquetes! ¡Oajalá tu familia y tú sufráis la más horrible de las muertes después de una tortura que dure días! Mamón.»

Más suave pero en la misma línea lo contaba Planseldom
Ubuntu es, realmente, un sistema muy sencillo y apto para usuarios novatos, pero me parece que el 99% de sus usuarios actuales somos apasionados de la informática, así que la mayor parte de la ayuda que encuentras en internet está escrita por este tipo de usuarios, con lo que ello supone. Por ejemplo: me ha costado muchísimo encontrar explicaciones claras de cómo funciona el Gestor de Paquetes (que realmente es facilísimo); en la web lo único que encontraba eran instrucciones para instalar programas a base de comandos de Terminal (una especie de ventana de MS-DOS, para entendernos). El Terminal es muy divertido para los usuarios experimentados o que nos guste trastear, pero pensar que el usuario que viene de Windows se va a poner a usarlo, es una idiotez, y me temo que puede espantar a muchos. Yo entiendo que con Ubuntu todo lo que quiere hacer un usuario medio puede hacerse de forma intuitiva y con unos pocos clicks de ratón, pero internet está lleno de explicaciones donde, en vez de explicártelo así, te dicen que hay que introducir líneas de código absolutamente incomprensibles para los no iniciados.


Con Lyx, la respuesta que he recibido por parte de un usuario de LaTeX es algo así como:
  1. Si quieres usar el ratón quédate con Word, si quieres las ventajas de LaTeX, aprende código
  2. Lyx ensucia el código (esto es similar a lo que hacen los editores de páginas web tipo Dreamweaver o el mismo editor WYSIWYG de blogger)

Esto es como si un cocinero te dijera que, si quieres comer pollo y no estás dispuesto a degollarlo, desplumarlo, sacarle las entrañas y rellenarlo tú mismo, ¿para qué comprar pechuga congelada?, mejor te vas y comes unos nuggets del McDonalds.

Nadie duda de las bondades de los alimentos frescos o las recetas de la abuela, pero yo tengo que comer tres veces al día y no puedo pasarme media vida en los fogones.

Un mundo ideal: ¿intuitivo lo qué?

Imaginemos un mundo en el que los ordenadores vienen con LaTeX instalado por defecto: Los chavales lo aprenden en el instituto, las empresas lo utilizan para sus documentos, las administraciones públicas lo exigen en sus oposiciones, la universidad en sus trabajos y el INEM lo imparte gratuitamente a los desempleados. En este mundo perfecto los sistemas operativos también se basan en comandos, aunque existen unos cuantos frikis zarrapastrosos que utilizan una cosa muy complicada llamada interfaz gráfica.

Usted se ha criado en ese mundo y ahora tiene 25 años, de los cuales lleva diez utilizando LaTeX. Pese todos estos años de aprendizaje aún no domina el programa y hay comandos de los que ni siquiera conoce su existencia con los que podría hacer lo mismo de forma más rápida, sencilla y eficiente. Por otra parte, hay cosas que le gustaría hacer y, por referencias, le consta son posibles (¿hay algo que no lo sea?) pero no sabe ni por donde empezar a buscar.

Esto, sin duda, se debe a que no ha puesto todo el tiempo e interés que un programa tan completo requiere (no pretendo molestarle, pero tal vez se usted un poco torpe). Quizá no necesita aprender tantas cosas porque no las va a usar nunca, pero le gustaría poder incluir en su currículum eso de LaTeX: usuario avanzado para ser más competitivo en el mercado laboral. Tal vez sea hora de acudir a una academia privada donde le iluminen.

Un día, su amigo friki que le convence para probar un programa llamado Word. No entiende qué le ve a ese procesador, es complicadísimo; hay que ajustar todo el documento a mano: márgenes, tabulaciones, sangrados, tamaño, tipo y color de fuente, etc.. Además, la interacción con el usuario requiere el uso constante del ratón, haciendo que sus manos estén viajando constantemente entre éste y el teclado. Los estilos existen, pero con una accesibilidad pésima, la terminología es diferente y finalmente, tras mucho buscar y consultar en los foros, consigue arrancarle a alguien una lista de atajos de teclado que no le recomienda (es mucho más cómodo usar el ratón, para usar comandos vuelve a LaTeX, le dicen). Para colmo de males, los atajos no se corresponden con los estándares ni sirven para todo.

Desilusionado, abandona y le dice al friki de su amigo: Hombre, Word tiene sus cosas buenas, pero necesitaría mucho tiempo para aprender. Además, con LaTeX puedo hacer prácticamente lo mismo y es mucho más intuitivo.

Volviendo a la realidad

Con el ejemplo anterior quiero poner de manifiesto que lo que llaman intuitivo no es más que aquello a lo que nos han acostumbrado. Nadie contempla todas las opciones antes de comenzar a utilizar un procesador de texto; cogerá el que tenga más a mano, el que usen sus conocidos, el que se parezca más al resto del software que hasta ahora venía utilizando. No vivimos en un mundo ideal, Word no es más fácil para muchísimas cosas, simplemente está ahí y eso es algo que los defensores del código deberían asumir, fomentando software de transición como Lyx en lugar de espantar a sus potenciales usuarios.

Vale, me has convencido, voy a borrar Word/Writer, esos productos del diablo...

Obviamente, NO. Word y Writer son procesadores útiles que además ya conoce y maneja a cierto nivel. Puede hacer un cartel de Se vende en 10 segundos, un currículum personalizado, una tarjeta con dibujitos y colorines para los niños; puede escribir una carta insertando las cuentas anuales desde Excel, configurar el sobre, añadirle los campos de nombre y dirección e imprimir los 200 destinatarios de su lista de contactos en unos minutos.

También puede maquetar un libro de poemas con estilos de título, índice de contenidos, notas al pie, numeración de páginas irregular mediante secciones... pero, por experiencia, no se lo recomiendo.

Cuando me preparé las oposiciones tuve que pasar muchos apuntes a ordenador que requerían una estructuración clara por temas, secciones y subsecciones. Usé el Word para ello y los esquemas numerados parecían, en principio, una opción más cómoda. Creé un estilo de lista personalizado y a golpe de TAB y SHIFT+TAB generé un documento muy chulo por cada tema.

Cuando quise crear un índice individual descubrí que no se podían asociar niveles automáticamente. Tuve que asignarlos a mano con la barra de herramientas de esquema.

Después me encontré ante la problemática de unificar todos los archivos en un único documento para generar el índice general, numerar las páginas de forma consecutiva, añadir las referencias entre los diversos temas e imprimirlo. Me puse a probar con eso del Documento Maestro (que como los extraterrestres, todo el mundo habla de ellos pero nadie ha visto uno) y los mensajes de errores y conflictos se sucedieron. Acabé generando un pdf con todos los documentos individuales. Ni índice general, ni números de página ni nada. Casi me pego un tiro.

Hace años que utilizo Word y me consideraba una usuaria competente para algo tan básico como unos apuntes, así que os podéis imaginar la cara de imbécil que se me quedó.

Ahora estoy haciendo el tutorial de Lyx y, curiosamente, estoy aprendiendo muchos conceptos existentes en Word que antes no terminaba de entender. Cada vez que veo el trabajo que me podría haber ahorrado, me doy de cabezazos contra la pared...


Ya que han llegado hasta el final del post (juro que no pensaba hacerlo tan largo), les dejo con un poco de humor, que siempre viene bien, de la mano de LaTeX y compañía (con unos comentarios la mar de interesantes):

    He visto cosas en Word que vosotros no creeríais.

  • He visto listas de items formateadas a base de espacios en blanco.
  • He visto docenas de retornos de carro seguidos al final de una página, para forzar el cambio a la página siguiente.
  • He visto una tabla de contenidos de un documento de 300 páginas, generada totalmente a mano «para evitar problemas».
  • He visto documentos llenos de imágenes en formato bitmap, ocupando gigas y que tardan minutos en «repaginarse».
  • He visto menús desplegables de «Estilos» con centenares de estilos definidos, ninguno usado de forma consistente en el documento.
  • He visto siete tipos diferentes de «bullets» en el mismo documento, con niveles de indentación inconsistentes.
  • He visto documentos impresos llenos de «¡Error! Marcador no definido»
  • He visto intentos de crear documentos multi-archivo con Word. Nunca he visto uno que funcionara.
  • He visto horas de trabajo desaparecidas por un súbito cuelgue, y copias de respaldo irrecuperables.
  • He visto listas de enumerables cuya numeración, en lugar de comenzar en 1, continuaba de otras de capítulos anteriores, sin que el autor lo notara hasta después de imprimir.
  • He visto documentos impresos que no se parecen a lo que se veía en pantalla.
  • He visto documentos que, al cambiar de ordenador, cambian completamente su paginación debido a que se usa una impresora diferente.
  • He visto el mensaje «¿Desea guardar los cambios efectuados en el documento?» sin haber hecho ningún cambio.
  • He visto un documento que, al avanzar tras la última página, se copiaba y pegaba a sí mismo en ese punto, de forma recursiva, aumentando su tamaño hasta colapsar el sistema.

    Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas de alegría en la lluvia.

    Es hora de LaTeX.


Nota / Disclaimer: No soy informática ni usuaria de LaTeX, por lo que es probable que el post contenga bastantes errores técnicos y de terminología. No pretendo promocionar unos editores de texto en detrimento de otros, ni hablo con más conocimiento de causa que el que me dicta el sentido común y la experiencia de un usuario corriente. En este sentido, creo estar dando forma a las objeciones y problemas a los que se enfrenta una comunidad bastante amplia, cuyo única aspiración es que el software les facilite un poco más la vida. ¿No se inventaron los ordenadores para eso?.

10 Comments:

Moisés said...

En una feria informática alguien me comentó que debería aprender LaTeX, en mi caso en particular por estar escribiendo una novela. Pero la curva de aprendizaje se me hace bastante cuesta arriba. Por otro lado con Writer he maquetado y estructurado textos largos sin mayor problema

Sí he encontrado no obstante un notable aumento de constancia y concentración con editores "sencillos" como Q10, que me centran completamente en la escritura, sin pensar en maquetación ni cómo se va a ver ni nada (eso sí lo haría luego con Writer). Claro, siempre hablando del formato novelesco, grandes cantidades de texto y sólo texto.

Por si acaso, voy a volver a darle una oportunidad a LaTeX con Lyx, no lo conocía.

planseldon said...

Dos cosas:

1) El ejemplo del pollo y ubuntu está muy bien hallado.

2) No estoy de acuerdo en tu idea de que Word/Windows es más fácil porque estamos acostumbrado a ello. Mira, yo he tenido dos veces que enseñar a mi señor padre a escribir con un ordenador. La primera fue en la época de MS-DOS / WORD STAR, y fue un auténtico calvario!! Tardé semanas, qué digo, meses en conseguir que el pobre hombre (ya entonces de cincuenta y muchos años) aprendiese a crear directorios, copiar archivos, borrarlos, moverlos... Y después a escribir con el maldito Word Star y sus miles de "atajos" a base de control k control j y control lo que sea. Ni me acuerdo. Rellenó varios cuadernos con notas y se pasaba el día consultándolas y volviéndolas a consultar, y al final cada dos por tres me llamaba porque no entendía lo que pasaba. Y todo ello para alguien que sólo quería un sustituto de la máquina de escribir.

La segunda vez fue cuando tuve que explicarle cómo trabajar con Windows y Word.

Creo que en una sola clase entendió cómo funcionaba y pudo ponerse con ello.

Es decir: no sólo pasar de un sistema de código a otro visual es facilísmo, sino que aprender de cero un sistema de código es muchísimo más difícil que uno visual.

Ahora bien, es cierto que los sistemas visuales suelen ser más restrictivos (pero no tienen por qué). Por ejemplo, el sistema de googlesites es un bodrio superrestrictivo, mientras que el sistema de Blogger es muy decente y, siendo como es intuitivo y visual, es bastante versátil. Y se podría hacer aún más versatil sin dejar de ser visual, todo es cuestión de proponérselo.

Ahora, el que esa versatilidad se relacione con que todo funcione a base de meter código, a mí me parece que es deformación profesional de -algunos- programadores o, simplemente, pereza.

planseldon said...

He aqui la versión de Wordstar que tuve que enseñar a usar a mi sufrido padre.

Por cierto, otro ejemplo de lo absurdo de preferir el código al point&click: en estos mismos comentarios de blogger no hay un "botón" para introducir metavínculos, asi el href lo tengo que meter a pelo. Obviamente es mejor que nada, pero vamos, que preferiría que hubiese un botoncido de vínculo como Dios manda para seleccionar, pinchar y cortar-pegar :P

MsNice said...

Dios me perdone por haberte recomendado nada, porque sé que eres una buena amiga, y muy trabajadora, pero algún día me dejarás de hablar.

Una vez acabado el minuto de aludidos, he de decir que me he reido un montón. El símil de los pollos está muy bien puesto -valga la redundancia- y has anotado los puntos más importantes del asunto "free software".

Mi experiencia personal -que como experiencia personal sólo sirve para una persona- es que la gente se complica la vida inecesariamente, da igual qué sistema lleve - me estoy acordando de la vez que le dejé el ordenador a una amiga que nunca había usado el OOo y mucho menos el Writer.
Oh Ah... Horrores de páginas que aparecían sin níngún texto, y recuadros vacíos porque en vez de editar el aspecto la página, se dedicaba a crear marcos y como no le aparecía el texto dentro creába otro marco y otro marco y otro marco... en fin.

Voy a ver si muevo un poco este artículo, que se lo merece.

planseldon said...

Por cierto, Farándula, no sé si conoces este video: Ayuda de escritorio. De todas formas yo me troncho cada vez que lo veo xD

Farándula said...

Cuánto movimiento por aquí, qué bien. Empecemos por el final:

Planseldon. Lo primero, perdón por la errata en el nick, es que tengo Big Bang Theory más reciente que Asimov (¿el nombre viene por ahí, no?).

El vídeo que enlazas ya lo había visto y me harté de reír, pero es que además viene al pelo para argumentar respecto al caso que comentabas de tu padre. Como bien dices, él buscaba una máquina de escribir más sofisticada y, de hecho, Word está pensado desde esa perspectiva y da por hecho que la mecanografía es el referente anterior de sus usuarios. En ese sentido y para esos casos sí resulta más sencillo de aprender porque el salto es menor.

Pero si ponemos el mundo al revés en un contexto de nativos digitales, que no han visto una Olivetti como no sea en un museo, si le añadimos esa educación en el código a todos los ámbitos de su vida: académico, laboral, personal (que, de hecho es lo que ocurre ahora con Microsoft, porque los Mac tienen unas interfaces gráficas de postín y no veo que se enseñen en el paro), probablemente para ellos lo intuitivo será lo que hayan mamado desde pequeños.

Te pongo un ejemplo con dos generaciones de diferencia: mi hija de 4 años. Teóricamente el ratón es una cosa muy intuitiva ¿no?. Bien, pues con dos años a ella le costó horrores comprender el concepto de que la flechita que veía en pantalla se movía a la vez que el aparato de su mano. Y de hacer click y doble-click ni hablamos. Simplemente no veía relación natural alguna entre ambos hechos (fueron de gran ayuda unos juegos infantiles para aprender a usar el ratón: gcompris).

Más o menos por la misma época le puse un juego de Crayola en la Nintendo DS que funcionaba con el lápiz táctil; seleccionabas colores (cera o rotulador) y grosor del trazo y elegías un dibujo a colorear. Necesitó dos minutos para comprender el funcionamiento. Eso es intuitivo.

MsNice

¿por qué lo dices? mucho me cuido de echar la culpa a los demás por sus consejos, que ya soy grandita para no seguirlos.
¿es por eso que ya no te veo por el facebook? ¿me has retirado el amigüismo oficial? snif, snif...

Coincido en lo de que la gente tiende a complicarse la vida; yo me pasé cinco años cortándome las uñas con la curva de las tijeras del revés (no me preguntes porqué estaba convencida de que iba así), hasta que alguien me lo dijo.

Moisés

El Q10 creo que lo he probado, ¿es ese que puedes ponerle sonido de máquina de escribir mientras tecleas?. Hace poco leí sobre uno que, cada vez que paras de escribir, empieza a enviarte avisos instándote a continuar. Dicen que funciona.

Yo con el Word he tenido muchos problemas para maquetar los poemas, especialmente con los números de página, que aún no sé ni como lo hice (bueno, sí, con secciones, pero a lo chapuza total) y cuestiones de márgenes. Con los apuntes ya lo has leído. Tampoco he usado el Lyx tanto como para haber tenido tiempo de enfrentarme a problemas, pero el programa promete.

Estoy de acuerdo en que hay que separar escritura y maquetación para que no interfieran entre sí, pero tener un procesador para cada cosa acaba siendo engorroso, sobre todo por problemas con el copy-paste, que puede ser catastrófico. En el caso de las novelas, además, están cosas como la gestión de historias... uf, si es que son ganas de volverse loco.

Yo, al final, los poemas los escribo a pluma, los posts directos en edición de HTML, los apuntes tengo clarísimo que a partir de ahora van a Lyx. El problema supongo que llegará cuando quiera maquetar un texto que no se ajuste a las plantillas predefinidas. Ya me pegaré entonces con LaTeX si no queda más remedio.

A todos:

Veo que lo del pollo ha triunfado, jeje; menos mal, me llevó un buen rato mirando al techo...

Jorge said...

Gracias por la referencia a mi blog. Yo encontré mi alternativa "humana" a LaTeX hace unos años, desde que pasé a utilizar Mac. Hay un programa llamado Mellel que es lo más parecido a LaTeX en forma WYSWYG. En cuanto vuelva a escribir de manera cotidiana en el blog haré un listado de esas aplicaciones que me salvaron la vida y convirtieron la escritura, desde la moleskine y el parker, en un auténtico placer.

Un saludo y felicidades por el blog.

Farándula said...

Jorge

Gracias por pasar por aquí, espero que el trabajo te permita volver al blog y brindarnos esos consejos. Sería muy útil conocer el mayor número de opciones.

Con Mac tengo sensaciones enfrentadas (aclaro que jamás he tenido uno, tampoco me lo podría permitir a los precios que están). Me recuerdan un poco a ese amigo friki de la adolescencia que un buen día se metió al gimnasio, renovó el armario y se volvió guai (juraría que este símil lo he leído en algún sitio).
Además, como todos los maqueros que conozco son profesionales del diseño, no puedo evitar asociarlo exclusivamente a ese campo. Eso sí, hablan maravillas.

Saludos

JoSeK said...

Latex está bien sobre todo para escribir artículos científicos, aunque la curva de aprendizaje es horrible. Yo tardé meses en tener la soltura suficiente como para escribir un artículo sin tirarme de los pelos cada dos por tres.

Eso si, cuando aprendes, es una gozada, además que los resultados son sobresalientes.

Julio said...

Hola Patri! Soy Julio! Nada, que te visito de vez en cuando, y que me encanta tu blog. Oye que a ver si un día nos vemos y hablamos de lo que nos gusta y por saber de tus proyectos -versoblanco está increíble y te tengo en mis enlaces favoritos- y cómo va tu poesía.

Me estoy preparando unos relatos para presentarme a un premio en la península, a ver qué tal, todavía me queda un mes casi por delante. Y bueno, que un abrazo grande y que si superamos lo del Canal25 cualquier cosa es posible!! En cuanto a Latex & Cía, sí, los conocía pero creo que la mejor función que tienen estos editores es que puedes maquetar para luego enviar a imprenta con mayor precisión que el Word -o eso hace un amigo, que es editor y a los que edita les maqueta en LaTeX. He aprendido tantos lenguajes de programación que ha llegado un momento que he dicho basta! y me niego a más. Uso InDesign de Adobe y punto para maquetar, en todo caso. Viva lo funcional, como tú dices, no tengo todo el tiempo del mundo para aprender todas las posibilidades que me ofrece la informática y ser un experto. Hay que seleccionar.

De nuevo, otro abrazo!! Y ya te vi en Mangas Verdes!!

Julio.

Julius ;)