La voz de la experiencia

Soy el heraldo
que anuncia la llegada del buen tiempo.
Traigo nuevas de un lugar lejano
y antiguas cantinelas.

Todo cambia y todo permanece,
cree y conócete a ti misma
¡oh juventud!, tesoro de tiranos:
El saber os hará libres.
El trabajo os dignifica.
La verdad está ahí fuera.

¡Compra ilusión, súbete al tren!
No hay futuro y el futuro
ya ha llegado.


Presta atención a esos que fueron
más fuertes, más listos, más sabios
que nosotros. Tendieron cascabeles,
presas, puentes, túneles, canales,
pero aquí sólo tú y yo nos mojamos.
Sumando dos y dos ante el tablero,
ni hombres ni ratones, porque ahora
somos el gato.

Quienes saben todo nada pueden aprender
ni su agua pasada moverá este molino.
Pues la historia es incapaz, por natura,
de enseñar trucos nuevos, los perdidos
beberemos del río que aún resuena;
coronando cada umbral contracorriente,
confluyendo hasta una vida en mar abierto.



Escuchar poema



Descargar




Me encantan los refranes, tienen la maravillosa capacidad de acudir en auxilio de cualquiera, da igual qué idea quiera defender, y envolver nuestro discurso de esa autoridad milenaria, sabiduría popular que nos golpea con todo el peso de la experiencia. No sirven para nada -total, por cada refrán siempre habrá otro que lo contradiga- pero cómo visten...

La culpa de esta afición mía, aunque quedaría muy bien achacársela al Quijote, probablemente la tenga la revista Muy interesante y sus secciones Preguntas y respuestas; ¿Sabías que...; Insólito, pero cierto; etcétera. Una colección de citas, curiosidades, auténticos WTF y etimologías que cada cierto tiempo recopilaban en pequeños libritos.

Durante años le robé a mi hermano estas lecturas, imprescindibles para amantes del trivial y preguntones de Yahoo, hasta que un buen día, tras pasar por Quo y demás sucedáneos, decidió emigrar a la línea dura: Investigación y Ciencia y Mundo Científico. Como no continué la colección, tras muchas mudanzas, hoy sólo conservo el ejemplar que ven en la imagen.

No puedo resistirme a terminar con esta desternillante conversación refranera de la obra Eloísa está debajo de un almendro, del genial Enrique Jardiel Poncela:

SEÑORA- Es lo que yo digo: que hay gente muy mala por el mundo...
AMIGO.- Muy mala, señora Gregoria.
SEÑORA.- Y que a perro flaco to son pulgas.
AMIGO.- También.
MARIDO.- Pero, al fin y al cabo, no hay mal que cien años dure, ¿no cree usté?
AMIGO.- Eso, desde luego. Como que después de un día viene otro, y Dios aprieta, pero no ahoga.
MARIDO.- ¡Ahí le duele! Claro que agua pasá no mueve molino, pero yo me asocié con el Melecio por aquello de que más ven cuatro ojos que dos y porque lo que uno no piensa se le ocurre al otro. Pero de casta le viene al galgo ser rabilargo: el padre de Melecio siempre ha sido de los de quítate tú pa ponerme yo, y de tal palo tal astilla, y genio y figura hasta la sepultura. Total: que el tal Melecio empezó a asomar la oreja, y yo a darme cuenta, porque por el humo se sabe dónde está el fuego.
AMIGO.-Que lo que ca uno vale a la cara le sale.
SEÑORA.- Y que antes se pilla a un embustero que a un cojo.
MARIDO.- Eso es. Y como no hay que olvidar que de fuera vendrá quien de casa te echará, yo me dije digo: "Hasta aquí hemos llegao; se acabó lo que se daba; tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe; ca uno en su casa y Dios en la de tos; y a mal tiempo buena cara y pa luego es tarde, que reirá mejor el que ría el último".
SEÑORA.- Y los malos ratos pásalos pronto.
MARIDO.- ¡Cabal! Conque le abordé al Melecio porque los hombres hablando se entienden, y le dije: "Las cosas claras y el chocolate espeso; esto pasa de castaño oscuro, así que cruz y raya y tu por un lao y yo por otro; ahí te quedas, mundo amargo, y si te he visto no me acuerdo". ¿Y qué le parece que hizo él?
AMIGO.- ¿El qué?
MARIDO.- Pues contestarme con un refrán.
AMIGO.- ¿Que le contestó a usté con un refrán?
MARIDO.-(Indignado.) ¡Con un refrán!
SEÑORA.-(Más indignada aún) ¡Con un refrán, señor Eloy!
AMIGO.-¡Ay, qué tío más cínico!
MARIDO.-¿Qué le parece?
SEÑORA.- ¿Será sinvergüenza? [...]



Esto debería ser lectura obligatoria y no el peñazo de la Celestina. Caminen por la sombra...

3 Comments:

Arc said...

Me encantó el poema! Yo estrené mi sitio con uno, llamado "I have a rendezvous with death" por Alan Seager, aqui te dejo la conexión directa en caso de que quieras escucharle.

http://tomypledgedwordamtrue.blogspot.com/2009/02/i-have-rendezvous-with-death-at-some.html

Hay algun otro poema que disfrutes? Espero los publiques por aqui. Que estes bien ^_^

Moisés said...

Qué recuerdos... me encantaban aquellos libretos de la Muy, "Insólito, pero cierto" (yo también los tomaba de mi hermano). Recuerdo que una vez le pregunté a mi profesora de sociales en octavo de EGB si era cierto que hace doscientos cincuenta millones de años el sáhara estaba donde está ahora el polo norte, y me miró horrorizada.

Me ha gustado el poema, y también me han llamado la atención (y encantado) los relacionados con el ateísmo (llegué por las etiquetas). Existe algún tipo de cliché que mezcla el ateísmo con lo desapasionado, descolorido y falto de trascendencia, por lo que siempre es refrescante leer versos sobre ello. Creo que tras leérselo a mi novia hasta me mira de otra manera xD

Farándula said...

Me alegro de que os guste el poema y más aún las Impertinencias, el segundo creo que es de los más logrados que tengo.

A mí también me sorprende la escasez lírica en torno al ateísmo (desde una perspectiva filosófica, que contra la iglesia los tienes a puñados).

Es curiosa esa relación con lo intrascendente, porque la mayoría de los ateos se han educado en el seno de familias creyentes, lo que implica que han vivido un proceso de reflexión (itinerario espiritual si prefieres llamarlo así) hasta llegar a donde están. Ser ateo no es una postura mayoritaria, ni popular, ni especialmente gratificante en cuestiones como afrontar la propia muerte. Requiere además un esfuerzo de cambio respecto a lo que nos viene dado por tradición.

No tiene sentido entonces pensar que la gente se haga atea por que está de moda (es mucho más cool declararse agnóstico -la palabra mágica- o anticlerical) o porque le resulte cómodo (las discusiones que he tenido y el disgusto que se llevó mi abuela por no bautizar a mi hija...). Desinteresarse por una supuesta única entidad creadora no es hacerlo por el alma (emoción, memoria, intelecto), ni por todas las preguntas que han llevado a la humanidad a crearla (¿quienes somos, de dónde venimos...? bueno, ya sabes, la letra de Siniestro Total al completo), sino buscar nuevas respuestas a esas preguntas. El verdadero motor del hombre es la curiosidad y de ahí sólo quedan dos caminos: la creación y el descubrimiento. Seguimos en ello.

Un poema muy famoso sobre el tema es La oración del ateo de Unamuno, aunque acepta bastantes interpretaciones.