Spam literario

Si te dedicas a publicar textos con pretensiones literarias en la red, inscribirte en directorios o participar en comunidades lectoras, todo ello con un e-mail de contacto expuesto públicamente, tarde o temprano acabarás por recibir alguno de estos tres tipos de spam: autobombo, autoedición y antologías. Hoy hablaremos del primero.

Autobombo

Es el más común y, aparentemente, resulta inofensivo. Un blogger o responsable de una web relacionada con los libros te envía un enlace al sitio por si resulta de tu interés. Si quieres lo visitas y si no, pues tan amigos. Tú a seguir spameando y yo a lo mío. En ocasiones hasta encuentras algo interesante y el mensaje cumple su función promocional.

El problema es que nunca vienen solos. Este correo genérico de contacto, con una larguísima lista de direcciones en su cabecera (CCO, ¿y eso se come?), es el primero de una serie de repeticiones semanales (con suerte) en las que te reenvían una y otra vez el mismo contenido. Otras veces van más allá y directamente te agregan a una lista de correo, notificándote todas y cada una de las actualizaciones de la web/blog de turno. La mayoría se dirigen a ti en plural, como si fueras un lector habitual, involuntario miembro de una supuesta comunidad de suscriptores... y todavía tienen la cara de añadir al final del mensaje un refrito del tipo:

Recibes este mensaje porque estás suscrito al grupo Pepito, en cumplimiento de la LOPD, si no deseas ser notificado en el futuro envía un e-mail a pepito@pepitomail.com con la palabra BAJA en el asunto.

Sólo les falta pedirte un SMS al 5575, para mandarte la canción del osito enamorado como venganza.

Como no me gusta tirar la piedra y esconder la mano, aquí van mis premios a los plastas más plastas de la web literaria:

  1. Revista la Urraka: que mes a mes, se empeña en seguir hablándome de su último número.

  2. El movimiento Poetas del Mundo: que debería cambiarse el nombre por Sectarios del Mundo; además de machacones te sueltan unas parrafadas pseudofilosóficas (Somos los Guerreros de la Paz y los Mensajeros de una nueva etapa en la Humanidad. Somos los Poetas de la Luz...) infumables.

  3. Arte Comunicarte: aún más majos; te dicen que has sido incluido en su catálago de artistas, en plan selecto, por si quieres subir tus textos a su escaparate mundialmente famoso (no me extraña). Al mes te vuelven a decir lo mismo, y así ad infinitum.

  4. Pablo Paniagua y sus blognovelas: Debería ir el primero de la lista. A este hombre le llegué a escribir y todo, aunque sólo fuera por ser de los primeros spammers literarios que tuve en mi bandeja de entrada. En un larguísimo e-mail le expliqué que yo no había solicitado novedades de su página, que estaba muy bien y todo eso, pero que si deseaba leerle ya entraría yo en su blog voluntariamente. Gracias pero no, gracias. Le señalé además algunas contradicciones llamativas. Ni me respondió ni volví a recibir más mensajes. Bien, resulta que el señor, defiende el spam literario como sinónimo de cultura libre y difusión abierta, así en plan cruzado elegido de los dioses. Pero publica con todos los derechos reservados y no admite comentarios en su blog. Vamos, que él tiene derecho a expresarse en nuestro espacio privado pero los demás no podemos hacerlo en el suyo público... pos qué bien. Cree el ladrón...

Puedo comprender este tipo de actitudes en bloggers novatos, ansiosos por recibir comentarios y desconocedores de la netiqueta y/o buenas maneras en la red. Cuando empecé Verso Blanco yo misma caí en esta práctica (un solo e-mail a un único blogger) y todavía me remuerde un poco la conciencia. A veces he publicitado posts concretos en foros de los que soy habitual, cuando creo que pueden ser útiles a la comunidad, pero incluso esto he dejado de hacerlo. Si de verdad es interesante, acabará llegando al mismo lugar por otros medios.

Ninguno de los sitios citados anteriormente corresponde al perfil; no son nuevos en internet y saben perfectamente lo que están haciendo. Si pasan por aquí no tienen motivos para sentirse molestos por mi nominación, se la han ganado a pulso.

Finalmente he optado por un método claro:

1-Primer mensaje: lo leo, anoto lo que me pueda interesar y después va a la papelera.
2-Segundo mensaje: directo a spam
3-Tercer mensaje: from:(pepito@pepitomail.com)Aplicar:Suprimirlo

La ventaja de no tener un blog famoso es que no necesito recurrir a estas prácticas con demasiada frecuencia pero, si todavía quiere usted hablarme de su maravillosa web por favor:

    No se comunique por e-mail. Si dispone de una cuenta, agregue el enlace a delicious con la etiqueta for:farandula o deje un comentario en mi friendfeed (no, no tengo twitter). Tiene la ventaja de poder comprobar si finalmente he incluido el enlace en mis marcadores.

    Si no usa estos servicios, escriba personalmente o use CCO.

    Presente su página una sola vez. Está probado que la coexistencia de mensajes idénticos en la misma dimensión de correo entrante multiplica sus puntos de paradoja con consecuencias destructivas.

    No me agregue a un grupo o lista de correo. Para seguir una web o blog, uso una cosa llamada lector de feeds.


Próximamente en sus pantallas la segunda entrega: Spam editorial.

8 Comments:

Anónimo said...

Hola.

Soy el "primero de la lista".

He de aclararte que publico mi trabajo con todos los derechos reservados para poder luchar contra el plagio (en espacio de 15 días lo hicieron dos veces, en un diario Argentino y en un suplemento cultural de uno de los diarios bolivianos más importantes, ambos publicados de manera impresa y virtual); también me reservo ese derecho para que mi obra no pueda ser manipulada ni traducida a otros idiomas sin mi autoriazación. Creo que es suficiente generosidad, de mi parte, el hecho de regalarla por Internet. Del mismo modo, no admito comentarios en mis blogs porque son un mero soporte para una obra literaria, cuando, por demás, mi correo-e está a la vista para todo aquél que quiera enviarme los comentarios que estime de su conveniencia.

Aprovecho la ocasión para enviarte un cordial saludo y dejarte mi último texto, que ya está levantando, según parece, un debate en torno a sus planteamientos (para qué veas lo que provoca un spam sobre el spam -¿Nunca te has preguntado si en realidad soy un artista conceptual que tan sólo se divierte en Internet-):


Literatura spam


Pablo Paniagua
www.escritorweb.blogspot.com


“El pensar se encuentra en vías de descenso hacia la pobreza de su esencia provisional. El pensar recoge el lenguaje en un decir simple. Así, el lenguaje es el lenguaje del ser, como las nubes son la nubes del cielo. Con su decir, el pensar traza en el lenguaje surcos apenas visibles. Son aún más tenues que los surcos que el campesino, con su paso lento, abre en el campo.”

Martin Heidegger


¿Puede considerarse un delito regalar literatura por Internet?

El movimiento dadaísta se preguntaba en 1916 si los gobernantes de las naciones, aquéllos que hacían la guerra y mandaban a sus gobernados al matadero, tenían la capacidad moral para decidir sobre lo que estaba bien o mal. Llevando esta idea a los tiempos actuales, cuando el sistema económico mundial se derrumba porque nuestros gobernantes se preocuparon por favorecer a los dueños del capital, en vez de al grueso de la sociedad, debemos preguntarnos lo siguiente: ¿Podemos creer en nuestros gobernantes y en las leyes que nos dictan cuando no son capaces de ofrecernos un mínimo de estabilidad? ¿Son los depositarios de la razón cuando siguen haciendo guerras y fabricando armas para el exterminio? ¿Debemos hacerles caso?

Este razonamiento viene al caso, al igual que hicieron los dadaístas en su momento, para sustentar mi proyecto teórico para la validez de los “spam” como medio de difusión cultural por Internet. Ahora, transformándome en un Marcel Duchamp supermoderno en clave literaria, como el que pone un urinario ante la mirada del público como obra de arte, bajo el título de “Fuente”, cambio los destinos en la historia de la literatura en cuanto a su percepción y difusión por medio del “spam”. Toda persona tiene el derecho de acceder a cualquier logro intelectual de sus semejantes, y la cultura, en todas sus vertientes, ha de ser libre y gratuita para aquéllos que estén ávidos de recibirla, pues nuestra obligación, como seres humanos, es superarnos como especie y aspirar a crear un mundo mejor.

Hoy, según la nueva ley, regalar literatura por Internet es una falta punible, y el escritor que así lo hace se convierte en delincuente. El “spam” de contenidos literarios, a través del cual no se busca ningún beneficio económico, sino, más bien, una difusión de la cultura y una democratización de la palabra, es considerado un delito. ¿No sería mejor que se preocuparan por ofrecer un futuro estable a sus gobernados en vez de perder el tiempo en semejantes nimiedades? ¿Dónde quedan las fronteras de la libertad?

La “literatura spam” es un medio más que valido para desarrollar el intelecto del ser humano, para apartarle de la sinrazón y acercarle a esa conciencia que se necesita para mejorar el mundo. Por medio de la palabra, en un proceso de lectura, las personas pueden limar los mecanismos mentales que le llevan al discernimiento, y así entender lo que le rodea desde otra perspectiva. Es muy simple seleccionar el mensaje no deseado para borrarlo, en vez de indignarse por recibir un correo con un contenido literario o cultural que se regala de buena fe. ¡No seamos necios! Aceptemos la promoción y difusión del pensamiento humano como algo natural, como una aportación de nuestros semejantes a esa cultura universal que estamos forjando a través del Internet: la cultura libre que nos dignificará como especie. Ahí está la capacidad de elección del receptor, de borrar o abrir el regalo que se le hace, de aceptar o evadir el esfuerzo creativo de los que aspiran alcanzar, desde una visión heideggeriana, el “ente” del “ser” por medio del “logos”.

La “literatura spam” va más allá del acto de enviar un correo a cualquier desconocido, es la oportunidad de recibir una idea, de ampliar una visión predeterminada de la realidad, un recordatorio para saber que hay alguien preocupado por hacer llegar, dentro de una conducta social de acercamiento, su esfuerzo creativo. No es la invasión de una supuesta privacidad porque su fin es compartir un logro intelectual, sin intentar provocar, desde luego, ningún perjuicio (seleccionar sin leer es muy fácil, una operación de cinco segundos para eliminar un correo inesperado). La “literatura spam” no se trata de un engaño comercial, es el fluir de la información como signo de que somos capaces de hacer algo en contra de todo lo negativo de este mundo, y así despertar, de alguna manera, la conciencia del receptor. Declarar la “literatura spam” como un delito es equivalente a hacer una hoguera de libros prohibidos bajo un régimen totalitario, pues la “literatura spam” es una derivado de la libertad de expresión, un acto que se enfrenta a la tendencia enajenadora del poder (como es la despersonalización del individuo mediante una serie de reglas que lo alejan de su condición esencial), y un medio alternativo para contrarrestar dicha dinámica enajenadora.

Edgar Morin nos dice en “Tierra-Patria”: “Todo lo que es humano regenera la esperanza al regenerar su vivir; no es la esperanza lo que hace vivir, es el vivir lo que hace la esperanza, o sería mejor decir: el vivir hace la esperanza que hace vivir”. Como humanos no podemos negarnos a esa esperanza que nos hace vivir, la de una especie que, a través del pensamiento, ha de encontrar las claves para superar su precaria realidad y encontrar su “cosmos”. La “literatura spam” es un recurso para encontrar el camino hacia el cosmos, para que tengamos presente y recordemos que la palabra es necesaria para no perder la esperanza de ser un poco mejor.

MsNice said...

Qué iba a decir?
se me ha ido el santo al cielo, con tanto spam. (no hay educación en esto de interné)


Señora Farándula a usté se le sigue, sin lector de rss ni nada, ea.

Farándula said...

Msnice, gracias por estar ahí desde el principio.

Sr Paniagua, vayamos por partes:

Existen una licencias llamadas Creative Commons que permiten la misma protección de su obra contra el plagio sin necesidad de coartar la libre difusión de un texto.

Estas licencias fueron creadas por Lawrence Lessig quien escribió un libro llamado "Cultura Libre", inspirado a su vez en "Software libre para una sociedad libre" de Richard Stallman. A raíz de estas y otras obras, se inició un movimiento, de especial relevancia en internet, que aboga por una difusión libre de la cultura, entendiendo esta como libertad de acceso, copia, distribución y creación de obras derivadas como pilar básico, dejando a criterio del autor el hacerlas más o menos restrictivas. Es en este contexto en el que yo y mucha gente más entiende el término cultura libre y no en el que usted plantea. Así que, o no hablamos el mismo idioma (en el sentido de que no existe un consenso respecto al significado de determinadas palabras) o está usted aprovechándose de un término popular, corrompiendo su sentido para adecuarlo a sus intereses.

Su obra ya es perfectamente accesible desde el instante en que está colgada en la red. Haciendo spam literario (y sin el literario, es spam a secas), usted no me está regalando nada, simplemente molesta. Y sí, me molesta hacer un click para borrar su mensaje, porque desde el momento en que se legitima su actitud, cualquiera podría adoptarla generando, no un mensaje indeseado, sino miles, tantos como bloggers haya dispuestos a hacer uso de sus métodos.

Respecto al tema de los comentarios, no voy a entrar ahora a valorar si es entonces lo suyo realmente un blog. Para mí un blog debe implicar participación pública (un e-mail no lo es), pero no es el suyo el primero que no admite comentarios y supongo que no será el último, así que no tiene mucho sentido entrar en discusiones... simplemente creo que cierra los comentarios por miedo a que sus spameados les canten las cuatro verdades que no quiere oír, o no valoren sus blognovelas tanto como parece usted valorarse a sí mismo.

Sus mensajes incordian y no distribuyen cultura, puesto que se limitan exclusivamente a sus propias obras. Se expresa aquí libremente y copia un artículo que ya está disponible en otros medios (podría haber puesto un simple enlace), cuando yo no puedo darle la réplica en el suyo. Sí, puedo escribirle un e-mail, ¿por qué no lo ha hecho usted entonces?, porque quiere darse publicidad y en mi bandeja de entrada no puede hacerlo, así de simple.

Yo también quiero que me lean, y uso para ello las herramientas de las que dispongo, un poco de sentido común y educación. No hago en internet lo que no haría fuera de ella. Y los artistas conceptuales no están más autorizados a nada que los demás.

Usted es para mí el equivalente a los Testigos de Jehová que vienen a darme la brasa; puedo darles negativas razonadas una vez, pero no más. Coja su biblia y váyase a otra parte. En esta casa somos ateos.

Anónimo said...

Como se llame:

Soy “El primero de la lista”.

Yo gestiono mis derechos de autor como mejor lo considero, pues hay algo, por lo visto indefinido, que se conoce como libertad, para que así lo haga. Y no es sólo defenderse ante el plagio (cuestión que seguramente usted no sufre por ser una mera comentarista), es, también, para evitar que otros se puedan lucrar con un trabajo que se regala por Internet, además de la simple intención de dejarle algo a mis herederos: un patrimonio intelectual. En nada me importa que haya otro método o una licencia creada por alguien, pues yo no sigo la línea que me pinta nadie y hago lo que creo conveniente con lo mío. ¿Cuál es la diferencia de acceder a una obra totalmente gratis y sin limitaciones y la liberación de sus derechos? Aquí, lo importante, es una cuestión de accesibilidad: el de compartir un contenido literario. Eso es “cultura libre”, independientemente de cómo se gestione.

En cuanto a la molestia de recibir un spam es por su parte, pues son muchos más los receptores de los mismos que me escriben para felicitarme o pedir permiso para publicarlos. A usted, en la ocasión que me escribió (creo que a raíz del “Manifiesto del escritor web”), no la contesté porque su principal argumento era el de “no poder dejar cometarios en mi blog”, algo que me parece carente de sentido y denota cierto afán de protagonismo de su parte. Yo me dedico a escribir y difundir mi trabajo, y no tengo tiempo para ir dejando comentarios aquí ni allá, como hacen otros, y si lo hago en esta ocasión en su blog es para defenderme ante un señalamiento.

Yo, le repito, no sigo la línea que me pinta nadie, soy tangencial y no me dejo alienar por las instituciones ni por el poder, en la medida que me es posible. En su oposición al spam usted parece, más bien, la mujer de un militar o un guardia civil, pues no sé cuál es la molestia cuando dejó de recibir mis correos en el momento que así lo solicitó, lo que demuestra cierta actitud reaccionaria de su parte por quejarse con tal gratuidad.

Simplemente, me da la sensación que su ateísmo es frente a la libre circulación de contenidos literarios, y aquí le dejo un par de elocuentes correos, de los muchos que recibo en ese sentido, de aquéllos que tienen una visión contraria a la suya:

“Pablo:

Coincido con usted en toda la línea de su tesis. Incluso yo he tenido serias discusiones con personas que administran la red que utilizo, por esta misma razón. Sería como cerrar al ser humano las posibilidades del conocimiento y el asombro. Sería como establecer que en la calle nadie puede mirar ni dirigirle la palabra a personas con las que no haya acordado previa cita. Sería como decir que es punible la persona que haga escuchar una música a otra persona que no la haya solicitado mediante contrato. Sería un mundo diseñado para eliminar la cultura como un espacio vivo donde los seres humanos lo son en la medida en que se exponen al contacto, a la búsqueda constante. Hay una frase de quien no recuerdo ahora, más o menos así: "Aún el asesino mantiene el interés del hombre por el hombre".

Vaya, y así le estoy conociendo a usted ahora.

Soy escritor y editor. Tengo una revista electrónica en la web, es pequeña, pero independiente, mía, auténtica. De paso, por cierto, le invito a colaborar con este proyecto. Si está de acuerdo, reproduzco su artículo en mi revista.”

Y ésta, es la segunda:

“Hola.

Nunca dejes de difundir opiniones tan constructivas, es muy bueno el trabajo que me has enviado. Un favor, no dejes de hacerlo.”

Ahora, ya puede plancharle el uniforme a su marido, volver a votar a José María Aznar, o ir a comulgar con aquéllos que pretenden coartar la libertad de expresión, y, como regalo, aquí le dejo un texto de mi autoría que resume lo antedicho:


UNA LÍNEA SIN SENTIDO

Miro hacia el cielo y no encuentro horizonte alguno, pues no hay nubes ni estrellas, sólo ese azul cerúleo que está por encima de todo. No sé qué pensarán las aves que lo surcan, pues yo sólo respiro con los pies sobre la tierra mirando al horizonte que también me mira. De nada sirve creer que lo finito lo marca una línea, pues está comprobado que la línea se mueve o se traspasa. En el cielo no hay límites, tampoco en la tierra, sólo están en la mente del hombre cuando atenta contra las leyes de la naturaleza.

La libertad tiene horizontes que traspasar, líneas que cruzar, para ser tan extensa como el cielo.


Pablo Paniagua, derechos reservados.

Farándula said...

Señor Paniagua / Anónimo / Primero de la lista:

Mmmm, no sé por que frase empezar, veamos…

Comosellame

Mi nombre está perfectamente visible en mi perfil, también dispongo de un pseudónimo.

Y no es sólo defenderse ante el plagio (cuestión que seguramente usted no sufre por ser una mera comentarista), es, también, para evitar que otros se puedan lucrar con un trabajo que se regala por Internet

No sé que entiende por “mera comentarista”, pero si se hubiera leído al menos la barra lateral de este blog, vería que la mayor parte de sus contenidos son creaciones literarias propias o artículos de análisis y opinión que, aunque no sean “literatura”, están igualmente protegidos por la LPI.

¿Cuál es la diferencia de acceder a una obra totalmente gratis y sin limitaciones y la liberación de sus derechos?

¿El derecho de copia (que no plagio)? ¿el derecho de distribución y comunicación pública? ¿realmente se ha molestado en leer algo sobre el tema antes de criticar “la linea que le pinta nadie”?

Eso es “cultura libre”, independientemente de cómo se gestione.

Ya le he dicho que puede llamar cultura libre a lo que le dé la gana, sólo le he comentado a qué se suele asociar este término y el equívoco que produce su uso en ese contexto.

no tengo tiempo para ir dejando comentarios aquí ni allá, como hacen otros

No hace falta que lo jure. Parece que para usted dejar comentarios es algo nocivo. ¿No le gusta que los demás opinen sobre su obra? ¿No se merecen los demás esa misma consideración? ¿Lee usted a alguien más que a sí mismo?

En su oposición al spam usted parece, más bien, la mujer de un militar o un guardia civil,

No entiendo la relación entre el ejército, la guardia civil y la oposición al spam ¿es algún tipo de requisito? Además, ¿la mujer de?, ¿ni siquiera ha considerado la posibilidad (supongo que inconcebible en su cabecita) de que yo misma fuera militar o guardia civil?

Llamar reaccionario a quien piensa distinto de uno es un truco muy viejo señor mío, y no cuela. No pretenda dárselas de representante de ninguna ideología.

me da la sensación que su ateísmo es frente a la libre circulación de contenidos literarios

En este enlace puede ver lo que se puede hacer con los contenidos de este blog; mucho más que con los suyos, por cierto.

Ahora, ya puede plancharle el uniforme a su marido…

Ni estoy casada, ni soy especialmente aficionada a la plancha. Los únicos uniformes que hay en mi casa son los que vestí durante tres años (nótese que le estoy dando cuartelillo. Venga, expláyese con lo fachas y supermalos que son lo militares, que van por ahí pegando tiros a los spammers como manda la constitución)

Quienes me conocen saben que el ultrafeminismo no es santo de mi devoción, pero comentarios como este lo justifican de pleno.

…volver a votar a José María Aznar,

siempre he votado a Izquierda Unida, pero si tengo que elegir entre usted y el bigotes a lo mejor me hago pepera. Por cierto, no está usted muy al día de la actualidad política.

…o ir a comulgar con aquéllos que pretenden coartar la libertad de expresión

después de la sarta de gilipolleces que ha dicho en una sola frase, no pretenda que lo tome en serio. Le recomiendo esta instructiva tira de Mauro Entrialgo con cuyos protagonistas seguro que se siente identificado.

Ahora, ya puede coger su cachiporra, volver a su caverna y buscarse un señor o señorita con quien expresarse libremente.

PD: Si tuviera el tiempo y las ganas, le inundaría el correo con todas las actualizaciones literarias de la blogosfera, para que probara su propia medicina pero, como ocurre con todos los que abusan del sistema, tiene a su favor la pereza de los perjudicados.

Si tuviera el tiempo y las ganas también le reclamaría a telefónica los céntimos que me roba en la cabina pero, tanto esfuerzo por tan poca cosa, qué quiere que le diga… no vale la pena. Hasta que un día la gota colme el vaso y, en lugar de exigir 20 céntimos, empiecen a arder contenedores.

(!) hombre perplejo said...

Vamos a ver:

En primer lugar: gracias Farándula por permitirme opinar en tu blog. Aplaudo tu escrito y ovaciono lo que dices en tu comentario a la reacción de "el primero de la lista". No se puede ser más claro ni argumentar mejor una posición que al tiempo es una denuncia.

Al "otro" debo reprocharle que utilice tu espacio para endosarnos, no sus puntos de vista (que para eso existen los comentarios) sino su curriculum, fragmentos de su obra, cartas de recomendación y demás contenidos impropios del espacio que ocupan.

Me da verguenza ajena, la verdad. Y mucho más al descubrir que el "autor" no acepta las reglas del juego, que utiliza la blogosfera en interés propio -lo que él mismo corrobora "a mucha honra"- retratándose como alguien que, independientemente de que sepa escribir/crear o no, no ha entendido lo que significa la Web 2.0.

Para todo aquel que abre un blog la premisa es "compartir" (escritos, emociones, puntos de vista, pensamientos, imágenes... lo que sea). Si este personaje quiere dejar un legado intelectual a su estirpe que utilice otros mecanismos y canales adecuados para ello (dentro de la Red también los hay). Aquí, en el espacio virtual de los que nos enriquecemos mutuamente, no lo necesitamos para nada. Es más: resulta molesto y estorba !)

Iulius said...

Olé tus...
No he recibido nada no-deseado de los integrantes de tu lista, pero sí de otros (hay más, me temo). Y suscribo tus argumentos.

Anónimo said...

Entonces no hay libertad para escribir un blog pasando de comentarios, ¿no? Vamos, que lo políticamente correcto es escribirlo utilizando las pautas idénticas al resto. Hay que comentar, ser comentado, volver a comentar y el cuento de la buena pipa, o sea, que escribir, lo que se dice escribir -trabajo serio donde los haya y altamente necesitado de soledad- es lo que menos importa. No sé. Muchas leyes que Cervantes se habría pasado por la sobaquera sin pudor.
El problema de fondo me temo que es la búsqueda de la notoriedad de personas que quisieran ser escritores, un escritor sólo tiene tiempo para escribir, no para montar estantes ni buscar asentimientos.