Prescriptores de Random House Mondadori

Los de RHM no paran en su intento por hacerse un hueco (del tamaño de una catedral más o menos) en la red: alojamiento para blogs en su web oficial, grupo en facebook, sorteos de libros, ediciones anticipadas vía bloguzz, spam, etc...

Cuento todo esto porque recientemente contactaron conmigo para una iniciativa denominada "prescriptores". Básicamente se trata de un grupo cerrado de bloggers (seleccionados no me pregunten con qué criterio) a los que se ofrece mensualmente una serie de "promociones" de sus lanzamientos editoriales. Quien quiere participar recibe material con antelación a su presentación oficial y, si quiere hacer una reseña, una edición anticipada de la obra.

No hay contraprestación económica (bueno, te dan un libro gratis antes que a nadie, que siempre tienta) y la opinión es libre (de esto hablaremos más abajo). Si han usado bloguzz o similares, seguro que les suena, porque el sistema es prácticamente el mismo, sólo que tratan de forma directa con el blogger y no tienes que esperar a que te seleccionen.

Estoy en el grupo desde mediados de marzo, pero no me había llamado la atención ninguna de las obras hasta el otro día, que ofrecieron un libro de fantasía (género al que me he vuelto a enganchar G.R.R. y Susanne Clark mediante) que pintaba interesante.

Se llama El nombre del viento de Patrick Rothfuss y aún me quedan por leer buena parte de sus 800 páginas. Cuando lo termine haré una reseña en el blog y, para que no haya suspicacias, esta y otras críticas que pueda hacer en el futuro, quedarán bajo la etiqueta "prescriptores" y los enlaces con conversor de URLs o nofollow.

Independencia y libertad de expresión

Tema peliagudo este y del que se ha hablado hasta aburrir en la blogosfera. ¿Es libre un periodista cuyo sustento depende de un periódico con una línea editorial fijada? ¿una ONG que vive de las subvenciones públicas?, ¿un blogger de una red comercial?. Sí pero no, según el tema, hasta cierto límite. Para ser libre primero hay que ser independiente y creo que todos estarán más o menos de acuerdo en que aquí no se libra de esa quema ni el tato.

Pero cuando hablamos de blogs personales la cosa se vuelve más sutil y el concepto de independencia difuso. Esta página requiere para su funcionamiento de una conexión a internet, un alojamiento y muchas otras herramientas y servicios ajenos. En un principio no supone ningún problema: si Telefónica o Google me cortan el servicio puedo cambiar de operador, montarme un servidor en casa, migrar a wordpress o conectarme desde la universidad o la casa de un amigo. Si pongo un módulo de Adsense en la barra lateral y me dedico a, no sé, colgar vídeos de mujeres lanzándose desde un avión en topless, como me pagaban cuatro duros al año, no me importa que cierren mi cuenta. Soy libre. No los necesito.

Muy poca gente vive de su blog personal. Pero un blogger se alimenta de ego y se mide por lectores. Si tengo una opinión que sé claramente impopular, incluso entre los seguidores habituales, la maquillo con jerga buenrollista del tipo "todas las opiniones son respetables". Si Nokia me regala su móvil de última generación antes de que salga al mercado me está pagando con prestigio. Y, aunque parezca mentira, es más difícil renunciar a la vanidad que al dinero.

Un libro no es un iPhone de 400 euros y Verso Blanco no es Microsiervos (ya me gustaría a mí), así que esta reflexión queda un tanto descafeinada y, en este contexto, incluso ridícula. Como si el jacoso de mi barrio viniera ahora a darme una charla sobre la coyuntura económica internacional y la crisis, por mucho que él la viva de primera mano. Tómense pues estos desvaríos como mi pequeño ejercicio de estilo y columpiada ética entre lo que soy, lo que digo ser, a lo que aspiro y lo que ni yo misma quiero confesarme.

5 Comments:

(!) hombre perplejo said...

Sólo se me ocurre una palabra: LEGÍTIMO.

Por otro lado... Ojalá me enviasen a mí las distribuidoras sus novedades en dvd !)

JoSeK said...

Aquí entran los criterios de cada cual. Puedes recibir un libro y hacer una crítica buena únicamente porque te lo han regalado, pero los lectores de tu blog se acaban dando cuenta y pierdes credibilidad. Otra cosa es recibir un libro y ser objetivo, por regla general si puedes escoger libros de géneros que te gusten, acabas haciendo una crítica más o menos buena de por si, y esto es bueno para todos.

Aún así, estoy de acuerdo con Hombre Perplejo, es totalmente legítimo recibir productos para comentarlos en tu blog, y no solo eso, yo diría que es una opción más que intersante para todas las partes.

Farándula said...

La cuestión no es tanto si la crítica es buena o mala como el mero hecho de hablar de algo que de cualquier otra manera probablemente jamás habrías leído. Y el hacerlo te condiciona, para bien o para mal. No se trata de que digas "voy a escribir una crítica cojonuda para que me sigan enviando libros". Eso se desenmascara rapidito con una lectura, sino que, inconscientemente, te creas unas exepctativas respecto al libro, que modifican tu percepción "a priori". La que estoy leyendo ahora la ponían poco más que de nuevo Tolkien (es como en el fútbol, que cada vez que sale una argentino talentoso lo comparan con Maradona) y, obviamente, la cosa no es así.

Está claro que, salvo que seas masoquista o muy destructivo, no vas a elegir un libro que, de salida, sabes que no te va a gustar sólo con ver la sinopsis.

Perplejo: no me envían todas sus novedades editoriales, sólo una serie de obras seleccionadas, generalmente no las de autores muy conocidos. Ya me gustaría a mí que me regalaran las de Terry Pratchett, esos no necesitan presentación ni publicidad.

Camarada Bakunin said...

Nada, nada, lo que tiene que hacer usté, doña Farándula, es dar leña. En cantidad. Como hace un servidor.

Ah, qué tiempos en que me mandaban foneras y me invitaban —con gran candidez, ¿alguien cree que un tipo que se pone una máscara antigás para hacerse una foto para el blog va a ir a una fiesta de esas a cara descubierta?— a eventos blogueros... A fuerza de despotricar de todo ello me acabe librando de esas tentaciones que sólo nos traen servidumbres y conflictos éticos.

Y ponga verde al libro ese del "nuevo" Tolkien. Que se le adivinan las ganas entre líneas... ;)

Farándula said...

Camarada Bakunin

Un placer verle por aquí, espero que haya vuelto de la Lusitania moito obrigado.

Lo de la leña tiene sus inconvenientes;

-Para empezar, lo que en un principio pudiera parecer terapia liberadora se revela contraproducente. Una opina, con la boquita de piñón o largándolo a los cuatro vientos, pero la opinión no se mantiene sola y hay que defender la criatura a costa de tiempo y estrés en progresión geométrica según el factor pedrada originaria (véase ejemplo).

-Esto es como el Baygon, a mayor cantidad y frecuencia, menor efecto. El objetivo acaba por inmunizarse y tú por ser el chalado del insecticida (aka llorón).

A mí si me gusta lo de los eventos blogueros, por eso de encajar vida física Vs virtual del blogger (y porque te hace sentir menos rarito, para que vamos a negarlo). Disonancia que explica muchas cosas sobre lo que se escribe y porqué.

Hace bastante que le di vueltas a la cuestión del anonimato. No soy ninguna exiliada política amenazada de muerte para esconder la jeta. Tengo nombre y apellidos y, aunque utilice registros diferentes en cada entorno, soy la misma persona dentro y fuera de la red. Si no tengo los huevos para decirle a mi jefe que es un gilipollas en la cara, de nada me vale hacerlo en el blog. Además, con el tiempo, todo el mundo -al menos el cercano, que es lo que interesa- acaba por saber quién eres.

Pero sí, no cabe duda de que el conflicto existe. Porque a ver cómo demonios sé ahora si mi opinión sería la misma con el libro comprado de motu propio, o regalo de un amigo... ummm ¿por qué haré todo tan complicado?

PD: Del nuevo Tolkien (más bien Eddings) ya hablaré en breve...