Botas e injusticia socioeconómica

La razón por la que los ricos eran ricos, razonaba Vimes, era que se las arreglaban para gastar menos dinero.

Tomemos el caso de las botas, por ejemplo. Él ganaba treinta y ocho dólares al mes más complementos. Un par de botas de cuero realmente buenas costaban cincuenta dólares. Pero un par de botas, las que aguantaban más o menos bien durante una o dos estaciones, y luego empezaban a llenarse de agua en cuanto cedía el cartón, costaban alrededor de diez dólares. Aquella era la clase de cosas que Vimes compraba siempre, y las llevaba hasta que las suelas se quedaban tan delgadas que le era posible decir en qué lugar de Ankh-Morpork se encontraba durante una noche de niebla sólo por el tacto de los adoquines.

Pero el asunto era que las botas realmente buenas duraban años y años. Un hombre que podía permitirse gastar cincuenta dólares disponía de un par de botas que seguirían manteniéndole los pies secos dentro de diez años, mientras que un pobre que sólo podía permitirse comprar botas baratas se habría gastado cien dólares en botas durante el mismo tiempo y seguiría teniendo los pies mojados.

Esa era la teoría “Botas” de la injusticia socioeconómica del capitán Samuel Vimes.
Hombres de armas
Terry Pratchett




Como seguramente ya sabrán, en facebook la gente se aburre mucho, así que han decidido declarar hoy el día internacional de citar a Terry Pratchett, que es una excusa tan buena como cualquier otra para colar nuevamente por aquí a mi personaje favorito del Mundodisco. Miren sus pies y mediten sobre ello.

4 Comments:

vittt said...

Un bastardo siempre es un bastardo, pero algunos bastardos son unos auténticos hijos de mala madre.
TERRY PRATCHETT
(El País Del Fin Del Mundo)

cla said...

Los poetas han intentado describir Ankh-Morpork. Y no lo han logrado. Quizá se deba a la inanimada vitalidad del lugar, o quizá sea sencillamente que una ciudad con u millón de habitantes y ni una sola cloaca resulta más bien fuerte para los poetas, que prefieren los narcisos, y con razón. De modo que digamos nada más que Ankh-Morpork está tan llena de vida como un queso pasado en un día caluroso, que resultaba tan llamativa como una maldición en una catedral, tan brillante como una capa de aceite, tan colorida como un cardenal y tan llena de actividad, industria, bullicio y de exuberante concurrencia como un perro muerto tendido sobre un nido de termitas.

Terry Pratchett - Mort

Marco said...

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AMRAAM said...

Bueno, en otra época quizás, actualmente la mayor parte de las cosas (especialmente electrodomésticos) no se crean para fabricar, sino para que se estropeen poco después de que pase la garantía.

Y no es una forma de hablar, desgraciadamente, sino un hecho. Un producto bueno sólo se vende una vez. Uno malo, cientos.