Paintball

Cuando, hace no tanto tiempo, la violencia verbal y de baja intensidad pasaron de mera cuestión de etiqueta a supuestos tipificados en el código, la conciencia social viró hacia nuevas formas y sujetos de agresión a señalar con el dedo, considerando que, por acción u omisión, se vulneraban determinados derechos morales, religiosos o de pensamiento. La protección del honor e integridad personales alcanzó a los colectivos y, finalmente, las ideas.

La ficción en todas sus formas, aparentemente vacunada por su propia naturaleza y turbia historia, se convertía así en el último refugio de la incorrección, mientras otro tanto sucedía con el deporte respecto a instintos menos intelectuales. Pero con el tiempo incluso la falsedad consciente y representación bélica acabaron vinculándose a daños reales, protagonizados por aquellos incapaces de distinguirse de su propio reflejo, o demasiado susceptibles para no ver en toda metáfora una afrenta o modelo a imitar. Había nacido el fair play, ideal de perfección absoluta que nadie aplicaba, al que nadie aspiraba y que volvía inútil cualquier mecanismo de evasión.

Ya no bastaba con acotar la narración a un tiempo mítico o una galaxia muy lejana, ni castigar a los que atentaban contra un reglamento no escrito; el artificio debía nacer con la intención apropiada, y esta quedar tan patente que el único camino posible desembocó en un nuevo pacto ficcional, codificado bajo los símbolos de la inmadurez, el absurdo o la parodia: amores predestinados, fuerza de voluntad que todo lo supera, pacíficas revoluciones por viejos derechos ya asumidos, litros de sangre con cada tajo de espada, cabriolas imposibles a cámara lenta, comentarios jocosos ante situaciones de vida o muerte.... un «saben aquel que diu», un «van dos por la calle», una larguísima toma falsa con el clarificador mensaje de «Señores, esto, además de ser mentira, es broma».

Y, nadie sabe cómo, las balas se transformaron en pintura.

2 Comments:

Julio said...

Me encanta este texto. Me vino a la mente la disparidad entre lo poco que conozco de ti como escritora y como persona. Como persona, eres muy humilde y tienes o tenías ese poquito de modestia de escritor que dice "ni yo sé lo que escribo", pero como me paso cada x tiempo te veo mejor cada vez. Enhorabuena por lo del inglés, en serio, pedantería fuera, mola mucho y cuando le pillas el truco, está genial. Mira, me regalaron en su momento Wilde bilingüe y ahora tengo también Shakespeare y Joyce y te aseguro que es otra cosa leer a esta gente en la lengua original. Eso sí, diccionario a mano, jaja. Aunque a veces crees sacarlo por el contexto, la exactitud de la palabra da matices y es bueno, vas cogiendo soltura. La peli me pareció normalita, sin más. Abrazos.

Farándula said...

Perdón por tardar tanto en publicarte el comentario, no sé por qué no me llegan avisos cuando pasan a moderación...

Gracias por los halagos, la verdad es que escribo muy poco, cada vez menos, e intento cuidar mucho las cuatro cositas que voy pariendo.

El inglés intento mejorarlo con libros y series, pero con la estancia en Inglaterra no mejoré tanto como esperaba y me sigue costando horrores. Ya me gustaría atreverme con Shakespeare, de momento estoy peleándome con "The Great Gatsby". Todo se andará.