Cosas que hacer cuando estás en paro (2)

Con el vídeo que abre hoy suspendo puntualmente mi teoría de que las charlas motivacionales son Chorradas Como Pianos impartidas por inútiles crónicos —más conocidos como asesores— sin ninguna base empírica de lo que predican; variante del principio popular que afirma que el buen profesional hace y el malo imparte (un punto contra la separación de carrera investigadora y docente en las universidades, aunque este es otro tema), hervidero de expertos en enseñar a enseñar, aprender a aprender, proyectar proyectos, gestionar la gestión y hacer unas cosas para dejar otras cosas distintas hechas.

Unificando bajo el común denominador de "productividad" todo lo que queramos meter en la saca, desde la técnica de estudio más contrastada a la última y vergonzante magufería empresarial, amplían sus promesas a todo bicho viviente, tenga o no necesidad de ello (ya se ocupan ellos de crearla), vestidas con la impecable lingüística publicitaria de novedad y exclusiva, no vaya la gente a pensar que esto comparte algún principio activo con pulgosos estudiantes, grises funcionarios y señoritas con gafas de pasta y pinganillo.

Juegos en el refranero: del Scattergories al Portal

Estas teletiendas espirituales, Pilates de la filosofía, tocomochos de felicidad eterna a cambio del mínimo esfuerzo, añaden intermediarios a la ya suficientemente difícil pero infalible técnica levanta el culo de la silla, Programming, motherfucker para los informáticos o, en su versión Tío la Vara:

Viñeta de Julio. Publicada en El Jueves nº 1.826

Añado a excepciones esta conferencia del ilustrador Puño, en un estilo entre Punset y los proverbios del Tío Paco, donde desmitifica el mundo del dibujo vinculándolo a otras actividades cotidianas que llevamos a cabo sin darle tantas vueltas. Habla de creatividad, aprendizaje, constancia, fuentes, obstáculos y, tal vez porque doy enorme importancia a las formas y las de este hombre irradian normalidad intelectual sin corbata, me ha parecido muy inspirador. Aunque no precisamente para dedicarme a ilustrar.



Siguiendo la nomenclatura del último artículo de esta, llamémosla serie, punto de giro personal y del blog —esto antes iba de literatura, mi próximo lema—, hoy tocaría la...
Parte orgánica: Vamos a dejarnos de gilipolleces y explicar algo práctico
...o, lo que pretendía en origen, un modesto listado de cosillas que he ido aprendiendo en estos meses: recursos, enlaces, trucos y opiniones para economizar, formarnos y, en definitiva, pasar de mantenernos entretenidos hasta encontrar curro a ocupar de forma provechosa e interesante nuestra previsiblemente larga estancia en el INEM — inexistente institución que la cultura popular mantiene vigente—. Lo de larga estancia no lo digo yo, lo dice el gobierno, ya saben, Más empleo. Menos impuestos.

Temo sin embargo que aún debo dedicar unos párrafos a dar la chapa, porque estoy convencida de que la principal barrera no es la falta de acceso a los medios, que también, sino el muro de hormigón que nos hemos montado entre a)Obsesión por guardar las apariencias, b)Utilitarismo mal entendido, c)Fe indestructible en que "esto es transitorio" y d)La inercia de una supuesta época de bonanza que realmente no hemos disfrutado pero veíamos a nuestro alrededor cual zanahoria que nos movía a seguir tirando del carro.
Sobre el qué dirán y la futilidad
Hay una anécdota de mi época en el ejército —doctorandos del vistoso escaqueo provee la milicia— que se repetía semanalmente durante las dos últimas horas de la jornada del viernes. En ese tiempo los miembros de la batería descontadas algunas secciones, unos 50 soldados, debían limpiar la nave y las piezas de artillería que ésta guardaba.

—Al que pille mano sobre mano, le caen cuatro días— advertía el sargento antes de irse a la cantina, dejando a los cabos al mando.
—¿No habéis oído al sargento? ¿Qué hacéis ahí parados?
—Si no hay con qué limpiar, mi cabo...
—Oye, que yo ya he dejado esto como los chorros...
—Joder Gómez, aquí sólo hay dos cepillos, una fregona y media botella de amoníaco— Al cabo Gómez, por la cuenta que le traía, no le quedaba otra que asegurar el cumplimiento de las órdenes, recurriendo al arsenal de réplicas habitual:

—Las excusas son como el culo, todo el mundo tiene una.
—Las quejas al maestro armero.
—Me la trae al pairo
—Bús-ca-te la vi-da— mi preferida.

Resultado: tres tíos limpiando que terminaban a la media hora y 47 pasmarotes con kleenex o dotación de tela verde en ristre junto a cualquier superficie frotable, buscando de reojo alguna señal de mando en los alrededores, viendo pasar las horas sin poder realizar otra tarea, charlando mientras fingíamos ejecutar unas órdenes imposibles, ajenas a la realidad desde el más absoluto respeto por la norma. Generando confianza.

Asumo que cualquier persona de mi generación que lleve meses o años en paro ya sabe de viejo lo que es trabajar y buscar trabajo: ir al orientador laboral, actualizar datos, rehacer el currículum, Infojobs y clasificados varios, oposiciones, listas, contactos, pasar por las empresas o apuntarse a una ETT. Esas cosas que antes nos funcionaban. También habrá pensado en montar su negocio, saliendo espantado nada más ver las cotizaciones, o sopesado sus posibilidades de trabajar en el extranjero: idioma, ahorros —permita que me ría— y responsabilidades familiares.

Como, salvo opositar, ninguna de estas actividades requiere demasiado tiempo una vez hecha la ronda, pero las órdenes de la Plana son inmutables y siempre hay un cabo acojonado de lo suyo dando por saco, el resto del tiempo acabamos "haciendo como que hacemos" en el camarote de los Marx.

No sé ustedes, pero yo me niego a participar en este juego de "búscate la vida, pero hazlo a mi manera". Resulta descorazonador exponer los motivos de Cosas que hacer cuando estás en paro, y leer el tipo de comentario que querías evitar al darlos:
Primera y principal: buscar trabajo
Sí, y en mi cuartel la primera y principal era limpiar la nave. No sé si me explico con claridad.

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